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lunes, 17 de mayo de 2010

CARTA DE ALIANZA: FELIZ DIA DE LA PATRIA!!!


Queridos hermanos en la Alianza:

¡Feliz día de Alianza! ¡Bendecida semana del Bicentenario de la Patria!

El sábado 8 de mayo, desde una punta a la otra del país, celebramos como Iglesia los 200 años de la Patria. Bajo un sol radiante en un cielo claro y limpio hubo grandes festejos en basílicas, catedrales, parroquias y santuarios, en casas, hospitales, ermitas y en las plazas para “encender una luz de esperanza”, rezar, agradecer y pedir por nuestra querida Patria Argentina. A continuación les relato sintéticamente lo central de los cinco actos regionales.

En Luján, la Familia de Schoenstatt de diferentes comunidades pampeanas, con las imágenes de la Peregrina y los pañuelos celestes, se fue congregando en la plaza del Santuario. Luego de encender la luz de la Esperanza y la Santa Misa celebrada por el Cardenal Bergoglio, 20 obispos y más de 80 sacerdotes, una multitud de peregrinos participó de la consagración de la Patria a la Sma. Virgen María. El Dr. Justo Carbajales, director del Departamento para los laicos de la Conferencia Episcopal, leyó el “Manifiesto de la Esperanza”, un excelente documento que es oración y compromiso a la vez. Finalmente Mamerto Menapace y Luis Landricina aportaron humor y reflexión a la fiesta.

En Itatí, la Familia de Schoenstatt del NEA se encontró desde temprano para festejar con canciones y bailes. Luego, junto a miles de peregrinos, se congregaron junto a la Basílica donde se cantó el Himno Nacional en español y guaraní, se encendió la luz de la Esperanza y se celebró la Santa Misa presidida por Mons. Stanovnik, los obispos y sacerdotes de la región. Es de destacar el triduo que se rezó los días previos a la celebración y los subsidios para las celebraciones en las capillas y casas, preparados con textos bíblicos, reflexiones y cantos. Fuertemente Ntra. Sra. de Itatí fue invocada como “Madre y Reina de una Patria para todos”.

En Rosario las comunidades de la región Centro se reunieron en el monumento a la Bandera. Unas cinco mil personas participaron de los cantos y testimonios de jóvenes de Schoenstatt sobre “¿Qué vas a hacer por tu Patria?”. Luego la magnífica “Cantata a María” relatando la presencia de la Virgen en nuestra historia. Tras la cantata se realizó la adhesión de quienes allí estuvimos al “compromiso ético-ciudadano”. La ceremonia culminó con el ofrecimiento de la Patria a la Virgen de Luján, que estuvo a cargo de Mons. Mollaghan.

En Bariloche se congregaron once comunidades de Schoenstatt para realizar la 7ª Jornada Patagónica y juntos celebrar a la Patria. Es de destacar la excelente acogida de la Familia de Bariloche. Junto al majestuoso marco de las montañas y el lago participamos del encendido de la luz de la Esperanza, la Santa Misa presidida por Mons. Maletti y la consagración de la Patria a la Virgen de Luján en la Catedral. Luego peregrinamos subiendo por las calles de la ciudad hasta la esquina de la parroquia de la Inmaculada donde fue bendecida “la Cruz del Bicentenario”, un hermoso y moderno grupo escultórico, Cristo en la cruz, María y San Juan, como signo de la presencia de Cristo y María en nuestra vida ciudadana cotidiana. La cruz bendice al mundo.

En San Juan, el sábado a la mañana se encontraron las delegaciones de la región Cuyo. A la tarde Mons. Delgado presidió la Misa ante una muchedumbre. Audaz y valiente resaltó que es una "ofensa a la familia con esta ley -que no debería llamarse tal- y que ya tiene media sanción”; “No es lo que el pueblo quiere”, culminó, mientras la gente lo aplaudía largamente. Al finalizar la Misa vino el acto cívico, con escenografías coordinadas por gente de Schoenstatt, y una excelente representación de Luján y el resurgimiento de la patria.

En Tucumán el 9 de mayo el Movimiento participó de las fiestas parroquiales en la Plaza de Villa Luján. Banderas argentinas, estandartes de las distintas parroquias y movimientos poblaban las calles y veredas. En el centro de la plaza, dos carteles mostraban el stand de Juventud que se mueve, de la juventud de Schoenstatt, con una inquietante pregunta: ¿"QUÉ VAS A HACER POR TU PATRIA?"

También hubo encuentros y festejos en Mendoza, Salta, Córdoba, Rawson, Catamarca, Gualeguaychú y muchos lugares más.

La Familia de Schoenstatt fue alma y motor en todas las celebraciones junto con otros movimientos hermanos. Ese fue nuestro gran proyecto hace tres años y gracias a la Mater lo hemos realizado. Es por eso que a todos les quiero agradecer por el esfuerzo y la entrega generosa para que la fiesta de la Iglesia a la Patria haya sido una expresión de fe, de compromiso y de esperanza.

El 9 de junio de 1947 el P. Kentenich visitó la Basílica de Ntra. Sra. de Luján donde honró a la Patrona de la Argentina. En esa oportunidad hizo una importante observación respecto a la tarea de nuestros Santuarios en relación al Santuario de Luján: “Nuestros Santuarios deben aportar vida a los Santuarios nacionales de los países”.

En Luján, en Bariloche y en otras celebraciones del Bicentenario se le ofreció a la Sma. Virgen, como gesto de nuestro compromiso, un ejemplar de la Constitución Nacional. Ella, que estuvo con nosotros desde antes de ser Nación, nos seguirá acompañando y enseñando a vivir como verdaderos hermanos y ciudadanos.

Forjar cada día una Patria con rostro de Familia, basada en los valores de la verdad, la justicia y el amor es nuestro mejor regalo en este Bicentenario y sigue siendo nuestro compromiso y desafío de cara a los próximos tiempos.

Estoy seguro de que el P. Fundador, desde la eternidad, hoy se alegra enormemente viendo la corriente de vida y misión de su querida “Familia del Padre” en Argentina.

“Con María construyamos una Patria para todos”

¡Feliz día de Alianza! ¡Feliz día de la Patria!

P. José Javier Arteaga

sábado, 17 de abril de 2010

CARTA DE ALIANZA

Queridos hermanos en la Alianza:

Aún están frescos en nuestra memoria la luz del cirio pascual quebrando la oscuridad de la noche, las oraciones, los cantos y las alabanzas de la Noche Pascual. “¡Verdaderamente ha resucitado el Señor tal como nos lo había anunciado!”.

En esta carta quiero compartir con ustedes dos hechos que nos tocan profundamente. El primero nos llama a la reflexión y a la oración; el segundo es una gran invitación.

Primer hecho.

En las Misas de estos días hemos escuchado los relatos sobre las apariciones de Jesús resucitado a María Magdalena, a los discípulos de Emaús y a los once apóstoles. Eran tiempos muy difíciles, de miedos y debilidades. Tiempos de fe probada y heroica.

También hoy vivimos tiempos difíciles, no es fácil ser católico. El P. Joaquín Allende escribe en un artículo: “El escupo dio en la cara atónita del joven sacerdote. Con ojos llenos de odio, el desconocido turista gritó: “¡Pedófilo asqueroso!”. Nadie dijo nada. Los otros visitantes de la Acrópolis de Atenas miraron como distraídos hacia la perfecta línea de columnas de mármol. Nadie hizo nada, mientras el joven sacerdote se limpiaba la mejilla. Hay muchas historias similares por estos días”. Vivimos en tiempos inestables, en los que la tierra se mueve y hay gente que muere o que pierde el fundamento de su vida, como en los devastadores terremotos en Haití y en Chile. Vivimos en tiempos inestables también en nuestra Iglesia que está consternada en lo más íntimo por los terribles casos de abuso sexual a niños perpetrados por sacerdotes. Hay un dolor imborrable en las víctimas y justificada vergüenza en toda la Iglesia. Son hechos reales y muy graves, tan devastadores como un terremoto. A ello se suma un ejército de chacales (anónimos muchos y mediáticos otros) que se lanzan contra el cuerpo herido de la Iglesia, dicen buscar justicia pero sólo quieren atacarla, y si es posible, devorarla. Los ataques a Benedicto XVI recuerdan aquel antiguo verso y revelan sus intenciones: “caído el pastor se dispersó el rebaño”.

Pidamos en este año sacerdotal para que el Señor lave y purifique nuevamente a su Iglesia; que el Señor cure las terribles heridas de tantas víctimas; que fortalezca en la fe a tantos corazones doloridos y que ayude a las autoridades de la Iglesia a encontrar caminos justos e idóneos para que no vuelvan a ocurrir hechos similares. Pero también agradezcamos por los más de 400.000 sacerdotes que son fieles a su vocación y entregan diariamente sus vidas por Cristo en cada rincón de la tierra. Son tiempos difíciles, son tiempos de renovación y fe heroica.

Segundo hecho

El próximo 25 de mayo celebramos el Bicentenario de la Patria, 200 años de un acontecimiento que inició el proceso de independencia de la Argentina. Por eso el 8 de mayo vamos a celebrar como Iglesia el Bicentenario de la Patria. Toda la Iglesia celebra, agradece y pide por la Patria. Tendremos grandes encuentros en las distintas regiones del país con la presencia de obispos, parroquias, movimientos laicales y comunidades religiosas. Nadie debe faltar. El lema que nos guía es:

“¡Con María construyamos una Patria para todos!”

Cada región del Movimiento celebrará el 8 de mayo el Bicentenario en diferentes lugares:

- la región Pampeana celebrará en la basílica de Luján,

- la región del Centro celebrará en Rosario, monumento a la Bandera,

- la región del Noreste celebrará en Corrientes, Santuario de Itatí,

- la región Patagónica celebrará en Bariloche,

- la región Cuyo celebrará en San Juan.

Por eso les pido que consulten pronto a sus coordinadores diocesanos del Movimiento de Schoenstatt o en las parroquias para viajar a estos lugares de celebración. Las inscripciones para viajar en micro ya están abiertas. Participemos y manifestemos nuestro agradecimiento, nuestra esperanza y nuestro compromiso por Argentina.

El 8 de mayo también queremos unirnos como pueblo argentino con un gesto: a las 15 horas, adonde estemos: en el campo, la ciudad, tu casa, la parroquia, el hospital, la cárcel o una ermita, encenderemos una vela y rezaremos un Padrenuestro y un Avemaría por la Patria ¡encendamos una luz nueva de esperanza!

Queridos hermanos, Argentina es tierra mariana. María está grabada en el alma del pueblo argentino y en los paisajes de nuestra geografía: Luján, Itatí, del Valle de Catamarca, de las Nieves, del Carmen de Cuyo, del Milagro, Schoenstatt… María estuvo en cada momento de nuestra historia y nos enseñó a ser Nación; Ella nos guía en los desafíos presentes y Ella nos ayudará a conquistar un futuro mejor. Por eso decimos llenos de confianza:

“¡Con María Reina, construyamos una Patria para todos!”

Nos vemos todos el 8 de mayo. ¡Bendecido día de Alianza!

P. Javier Arteaga

jueves, 18 de febrero de 2010

CARTA DE ALIANZA

Carta de Alianza Febrero 2010

Queridos hermanos en la Alianza:

Hace unos días me decía un peregrino en el Santuario que las vacaciones ya eren parte del pasado y nuevamente el día a día se le presentaba con un vértigo tal que no le quedaba resto para detenerse y pensar hacia dónde va su vida. Y en general es bastante así. La vida parece una carrera de fórmula uno... y al terminar cada día, la noche nos envuelve en la angustia de lo que no hicimos y de todo lo que nos queda por hacer. Y al día siguiente continuamos, sin parar. Sin embargo, muchas veces aparecen hechos que con desgarradora elocuencia nos obligan a frenar, situaciones que no podemos controlar, que no podemos “comprar” ni “vender”: una enfermedad, un fracaso grande, el golpe de una desilusión, un accidente irreparable, la muerte de un ser querido, siempre están agazapados en la historia de cualquier hombre. Estos hechos nos obligan a salir de la rutina de la carrera, a parar. Es en ese momento cuando constatamos lo efímero de todo y experimentamos el vacío y la desilusión de las cosas; como si la música que nos movía se silenciara. Entonces podemos conformarnos con quedarnos así, paralizados y reducidos al mínimo o decidirnos a cambiar para vivir en plenitud.

Es en esta experiencia vital que podemos enmarcar la Cuaresma. Dios nos invita a “reconocernos” tal cual somos, reconocer los logros y dar gracias por ello, pero también reconocer que algo no va bien en nosotros mismos, en mi familia, en nuestra sociedad y cambiar, convertirnos. Conversión se dice en griego «metánoia», que significa cambio de meta, cambio de dirección.

El Salmo 50, el «Miserere», que rezamos el miércoles de ceniza y cada viernes, es el salmo en el que un pecador reconoce su debilidad, muestra su arrepentimiento e implora humildemente a Dios: «borra mi toda culpa... crea en mí un corazón puro... devuélveme la alegría de tu salvación». Se trata de la súplica a Dios para que nos socorra con su Misericordia que sana, salva y santifica nuestras vidas; Dios, el único que nos hace viable el cambio profundo y verdadero.

Jesús, en el evangelio de Mateo 6, 1-16, nos muestra 3 actitudes del hombre profundamente creyente, 3 actitudes como camino de renovación en esta cuaresma:

- la oración personal para frenar la soberbia y profundizar el vínculo de amor con Dios;

- el ayuno para dominar la sensualidad purificar nuestra vida interior;

- los actos de misericordia para liberarnos de la codicia y crecer en el amor al prójimo;

Al ir desarrollando estas tres actitudes vamos creciendo en el encuentro e identificación con Jesús, quien nos anima y acompaña a profundizar y no quedarnos en lo superficial; es como que Jesús nos dijera nuevamente “¡navega mar adentro!”

- nos anima al encuentro personal con Dios, el Padre, que nos conoce y nos ama hasta lo más profundo del ser. Solo en el amor de Dios encontraremos nuestra paz.

- nos anima a ser sinceros y auténticos con nosotros mismos; pero, al mismo tiempo a no quedarnos encerrados en nuestras debilidades. El camino de la Cuaresma es posible si fijemos la mirada en Dios, nuestro Padre, y renovamos nuestra confianza en su amor por nosotros.

- Nos anima a salir del encierro y las seguridades mezquinas, nos anima a salir al encuentro del otro para escucharlo, tratar de comprendernos, compartir mis intereses, vivir el amor solidario con el hermano. “Debemos romper nuestra falta de generosidad y pensar en el vasto mundo, el cual requiere de nuestra ayuda.” (P. Kentenich. “El levanta a los pequeños” Pág. 27)

Como Familia de Schoenstatt este año 2010, año del Bicentenario de la Patria, queremos trabajar por una “Patria para todos”, por una cultura del encuentro y la solidaridad, por una cultura de Alianza de Amor. En cuaresma Cristo nos llama la conversión de nuestro corazón y con Él crecer más en el amor concreto. Benedicto XVI nos dice: “el amor al prójimo es un camino para encontrar también a Dios, y cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte en ciegos ante Dios” (Deus Caritas est, nº 16)

Querida Familia de Schoenstatt, que en Alianza con María crezcamos en un amor fiel al pie de la cruz, un amor generoso y magnánimo como el de Cristo, un amor para todos.

Reciban desde el Santuario un cordial saludo. Que tengan un feliz día de Alianza y una bendecida cuaresma.

P. Javier Arteaga

“Con María Reina,

construyamos una Patria para todos”

viernes, 18 de diciembre de 2009

CARTA DE ALIANZA: ¡¡FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!!

Carta de Alianza Diciembre 2009

Queridos hermanos en la Alianza:




Hace unos años me contaron esta historia de un grupo de jóvenes misioneros:

“Estábamos misionando en una pequeña ciudad del interior y se acercaba la Navidad y los niños del hogar iban a escuchar la historia de la Nochebuena, muchos por primera vez. Les contamos acerca de María y José llegando a Belén, de cómo no encontraron lugar en las posadas, por lo que debieron ir a un establo, donde finalmente el Niño Jesús nació y fue puesto en un frío pesebre junto a una vaca y un burro.

A lo largo de la historia, los chicos no podían contener su asombro. Una vez terminada les dimos a los chicos pequeños trozos de cartón para que hicieran un pesebre. A cada uno se le dio un cuadrito de papel cortado de unas servilletas amarillas. Siguiendo las instrucciones, los chicos cortaron y doblaron el papel cuidadosamente colocándole tiras de paja. Unos pequeños cuadritos de franela fueron usados para hacerle la manta al Niño. Y con papel rosado hicieron la figura de un bebé. Mientras los niños armaban sus pesebres yo caminaba entre ellos para ver si necesitaban alguna ayuda. Todo fue bien hasta que llegué donde el pequeño Luisito estaba sentado. Parecía tener unos seis años y había terminado su trabajo. Cuando miré su pesebre quedé sorprendido al no ver un solo niño dentro de él sino dos. Le pregunté, entonces, por qué había dos bebes en ese pesebre. Luisito cruzó sus brazos y observando su trabajo comenzó a repetir la historia muy seriamente. Por ser el relato de un niño que había escuchado la historia de Navidad una sola vez estaba muy bien, hasta que llegó la parte donde María pone al bebé en el pesebre.

En ese momento Luisito empezó a desarrollar su propio final de la historia y dijo:

- Y cuando María dejó al bebé en el pesebre, Jesús me miró y me preguntó si yo tenía un lugar para estar. Yo le dije que no tenía mamá ni papá, ni tampoco un hogar. Entonces Jesús me dijo que yo podía estar allí con Él. Le dije que no podía, porque no tenía un regalo para darle. Pero yo quería quedarme con Jesús, por eso pensé que cosa tenía que pudiese darle a Él como regalo, se me ocurrió que un buen regalo podría ser darle calor. Por eso le pregunte a Jesús ¿Si te doy calor, ese sería un buen regalo para ti? Y Jesús me dijo: "Luisito, si me das calor, ese sería el mejor regalo que jamás haya recibido". Por eso me metí dentro del pesebre y Jesús me miró y me dijo que podía quedarme allí, con él, para siempre.

Cuando el Luisito terminó su historia, sus ojitos brillaban llenos de lágrimas. Tenía una alegría nueva y profunda: había encontrado a Alguien que jamás lo abandonaría. ¡Alguien que por fin estaría con él para siempre!”

Queridos hermanos, creo que esta historia nos regala 3 mensajes:

1. La Navidad es la fiesta de “Dios con nosotros”.

El Dios prometido y esperado viene a nuestro encuentro, es Dios con nosotros (Is. 7, 13-15). Tan unido a nosotros que se hace hombre como nosotros para hablarnos y mostrarnos el Amor que Dios nos tiene. Como a Luisito, el Niño Jesús nos invita a estar bien unidos a Él, porque Él nos quiere dar su calor y cobijo. Nos trae la salvación que tanto hemos buscado por erráticos caminos. Una salvación que es plenitud de vida en el Amor. La invasión mediática de los Papá Noeles y el consumo desmedido quieren desplazar de nuestros corazones al Niño Dios. Es extraño que en todas partes se hable de esta fiesta pero no se quiera nombrar al festejado.

Para que sea una verdadera Navidad tengamos un espíritu profundamente religioso, busquemos estar junto al Niño Jesús y festejémoslo a Él porque es “su cumpleaños”.

2. La Navidad es fiesta familiar.

Dios cuando vino a nosotros lo hizo naciendo en el seno de una familia, con ello quería resaltar la importancia que para Él tiene la familia: cuna y custodia de la vida humana y divina; escuela donde el hombre aprende a amar y a trascender. Ante tanta soledad y desconsuelo, como Luisito, en Cristo y María todos tenemos una familia. La Navidad nos invita a mirar al pequeño Niño, a María y a José, el amor familiar que une, fortalece y dignifica al hombre.

Para que sea una verdadera Navidad encontrémonos como hermanos, hijos de un mismo Padre rico en misericordia, intentando la reconciliación, el diálogo y la unidad en los corazones. Que ese sea nuestro regalo también para la Argentina en su Bicentenario.

3. La Navidad es la fiesta del Amor solidario y para todos

“Tanto amó Dios al mundo que le dio su Hijo único” (Jn. 3, 16) El nacimiento y la vida de Cristo entre los hombres es el mayor testimonio del amor solidario de Dios para con nosotros. Al pesebre se acercaron pastores y hombres ricos, ignorantes y sabios, de distintos pueblos y religiones, Amor por y para todos. La Navidad es la fiesta del Amor de Dios que se entrega con total generosidad, sin condiciones y sin merecimientos. Pero eso el Señor nos pide: “ámense unos a otros como yo los he amado” (Jn. 13, 34)

Para que sea una verdadera Navidad tratemos de crecer en el amor generoso y solidario, sin cálculos, por amor, como Dios lo hizo con nosotros. Si todo tenemos lugar junto a Jesús, ¡celebremos una Navidad para todos!

Queridos hermanos en la Alianza, desde el Santuario les envío un cordial saludo y mi bendición para cada uno de ustedes, sus familias y comunidades. ¡Alegrémonos: pronto será Nochebuena, la noche más buena y luminosa de nuestra historia!

¡Que tengan una feliz Navidad y un bendecido año nuevo!

P. José Javier Arteaga

¡Con María Reina,

construyamos una Patria para todos!

lunes, 19 de octubre de 2009

CARTA DE ALIANZA OCTUBRE 2009 - P. José Javier Arteaga

Carta de Alianza
Octubre 2009

Queridos hermanos en la Alianza:
Este 18 de octubre celebramos los 95 años del Movimiento de Schoenstatt. Mucho ha sucedido en estos 95 años: se han multiplicado los Santuarios de la MTA, los aliados de María se han extendido por los cinco continentes y muchos de ellos, siguiendo las huellas del P. Kentenich, han dado frutos de santidad de vida al servicio de la Iglesia y del mundo.
Ante tanta fecundidad muchos se preguntan ¿cuál es el corazón, el secreto de Schoenstatt? Hace varios años un joven médico me contó que durante mucho tiempo participó en retiros espirituales y conferencias pedagógicas las cuales le ayudaron mucho en su vida personal, pero recién captó y descubrió lo que es Schoenstatt cuando selló la Alianza de Amor con María y comenzó a vivir en Alianza con Ella. Ese es el corazón de Schoenstatt, la Alianza de amor con María.
Miremos los orígenes de Schoenstatt. En agosto de 1914 estalla la 1ª guerra mundial y muchos jóvenes de la Congregación Mariana deberán partir para el frente de batalla. Para muchos la guerra era causa de euforia patriótica; pero para el P. Kentenich era un signo de decadencia moral, por lo tanto era un llamado a la conversión y a una santidad heroica. El P. Kentenich advirtió inmediatamente que la vida en el frente de batalla demandaría de esos jóvenes todas las fuerzas para mantenerse fieles a sus altos ideales. ¿Qué hacer por ellos? ¿Cómo fortalecerlos en esos momentos decisivos? En esos primeros días de agosto el P. Fundador leyó un artículo en un diario católico sobre la historia del Santuario de Pompeya en Italia, un lugar de gracias surgido no por una aparición de la Virgen sino por el pedido de un laico, el dr. Bartolo Longo, a María. Pompeya fue un lugar de milagros de transformación interior. ¿No podía ser que María también tomara posesión de la antigua capillita de San Miguel, en Schoenstatt, transformándola en un lugar de peregrinación por el ofrecimiento de los congregantes así como en Pompeya lo había hecho por la entrega de Bartolo Longo? Por otra parte ¿qué mejor seguro y amparo podrían tener los jóvenes que debían partir a la guerra que consagrarse a la Santísima Virgen? Si bien había muchos signos confirmatorios de Dios, la decisión de dar ese paso fue para el P. Kentenich el mayor salto de fe en la Divina Providencia, mayor aún que la decisión de ir a Dachau.
Así fue que el domingo 18 de octubre de 1914 a las 17 hs. el P. Kentenich se reunió con unos 50 jóvenes de la Congregación Mariana en la capillita del valle y les compartió una audaz idea: que por la consagración de sus vidas a María y una firme autoeducación en la santidad, María se estableciera en la capilla y la transformara en su Santuario. La Sma. Virgen, por su parte, debía manifestarse allí como la Madre y Educadora para que cada uno alcanzara el mayor grado posible de santidad. Ella atraería hacia allí a los corazones jóvenes para transformarlos y enviarlos como apóstoles de Cristo. Esa fue la 1ª Alianza de Amor, así Dios irrumpió nuevamente en nuestra historia haciendo brotar un nuevo manantial de gracias, el Santuario de Schoenstatt. “Ella quiere ofrecernos aquí, en el Santuario, un hogar espiritual, un terruño, una patria” (P. Kentenich, Prédica en Stuttgart, 28.8.1940) .
Toda la historia posterior al 18 de octubre de 1914 confirma que la Sma. Virgen tomó en serio esa Alianza de los jóvenes. La Alianza de Amor no es una idea, es irrupción de la Gracia, no es sólo un acto ascético, es un camino de vida que transforma, renueva la vida personal y social y la eleva porque está impulsada por el amor de Dios.
Hoy también vivimos tiempos marcados por la decadencia y las turbulencias sociales pero no tenemos miedo. Como en 1914 son tiempos que nos desafían a una santidad heroica, que requieren de nosotros mayor entrega, fidelidad en la fe y un decidido compromiso cívico. Como los primeros congregantes, vivamos hoy radicalmente nuestra Alianza con María, anunciemos y ofrezcamos a muchos hermanos este camino de renovación y seamos así un signo de esperanza cierta. ¡Familia viva, esperanza argentina!

¡Feliz día de Alianza y bendiciones a todas las madres en su día!

viernes, 18 de septiembre de 2009

¡¡¡¡MUY FELIZ DIA DE ALIANZA PARA TODAS!!!



Argentina – 18 de septiembre de 2009

Queridos hermanos en la Alianza:

El 12 y 13 de septiembre se llevó a cabo en Nuevo Schoenstatt la 4ª Jornada Social de Schoenstatt, donde participaron hermanos de distintas partes del país comprometidos en emprendimientos sociales, políticos, asistenciales y pedagógicos. Como en cada Jornada Social hubo conferencias donde se expusieron temas de actualidad a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, se compartieron experiencias enriquecedoras en los talleres, se estrecharon vínculos fraternos y sirvió para encendernos más en la misión de ser “sal de la tierra y luz del mundo” (Mat. 5, 13-14).

Destaco cuatro momentos de la Jornada Social:

1- “¿Qué vas a hacer por tu Patria? Con esta pregunta buscamos movilizar a la gente para que comprenda que la Patria hoy nos necesita a todos”. Esto lo expresaron los jóvenes de la Fundación 180 de Córdoba que el 25 de mayo pasado “invadieron” el centro de Córdoba y los medios de comunicación planteando esta pregunta y motivando a un cambio de actitudes en pro de una mejor calidad de vida comunitaria y responsabilidad ciudadana.

2- La cuestión social no es sólo lo económico-político, es una cuestión antropológica, que abarca a todo el hombre; por eso urge una renovación y desarrollo integral del hombre, nos recordó el P. Ángel Strada en una magistral conferencia (grabada en Schoenstatt) sobre la encíclica Caritas in veritate y con aplicaciones a nuestra realidad argentina.

3- “El P. Kentenich tenía razón: debemos dar hogar aquí en la tierra para que el hombre comprenda que tiene un hogar en el cielo”. Con estas palabras el P. Pablo Osow nos trasmitió su experiencia al frente de una parroquia en la diócesis de Avellaneda donde ha implementado un centro ambulatorio de rehabilitación para adictos a las drogas, con terapias para adictos y para sus familiares. Pero recordando al P. Kentenich se preguntaba dónde está el sentido de la vida y las verdaderas alegrías de estos jóvenes. A partir de esa pregunta implementó talleres donde poder desarrollar habilidades y que le sirvan para sustentarse en la vida. La parroquia se convirtió así en un hogar de vida, “y Vida en abundancia” (Juan 10, 10).

4- “En el panorama poco alentador de Argentina los cristianos tenemos dos posibilidades: el principismo puro o el compromiso que nos lleva a ensuciarnos con el barro de las situaciones humanas pero sin ensuciar el corazón”. Gonzalo Santamarina, de la Fundación Contemporánea, nos recordó que el fin de la política es el bien común y alentó a buscar juntos caminos para sanear el quehacer político en el país, poniendo el acento en el diálogo y la reconciliación, la educación, la integración social como fuente de paz, la federalidad real y el amor a la Patria.

Podría seguir nombrando los testimonios del Hogar de María de Mar del Plata, de la Casa del Niño en Villa Ballester, de una empresa modelo en Paraná, y muchos más.

A lo largo de los años en el Movimiento han surgido, y siguen surgiendo, variadas iniciativas sociales bajo el impulso de la Alianza con María, quien nos invita y motiva a colaborar con Ella al servicio de los hermanos. Es que quien vive verdaderamente en Alianza de Amor con María no puede dejar de escuchar las necesidades de los hijos de María, sus hermanos; por esa unión profunda con María aprendemos de su actitud solidaria y generosa, que nos lleva a extender esa Alianza de Amor hacia los hermanos. Es así que la Alianza de Amor con María de una realidad religioso-espiritual se amplía a una realidad social de gran trascendencia y significación. Decía el P. K en una conferencia de 1929, año de la gran crisis social y económica: “Como Movimiento tenemos la tarea de ocuparnos de la renovación religioso-moral del mundo. (…) Hasta ahora hemos trabajado por la renovación religiosa. Esta debe desembocar ahora en la solución de la cuestión social”.

Dios nos habla e interpela en los acontecimientos de nuestra Patria:

- la mentira y la corrupción que matan la verdad, la vida y la esperanza;

- la confrontación y la intolerancia, contrarios al amor;

- el rencor que obnubila la razón confundiendo la justicia con venganza.

Esas actitudes aún están allí, enquistadas en nuestras almas, y llevan a la pobreza moral y material, escándalo de nuestra Patria. Urge una convivencia cívica y pacífica, respetuosa de la dignidad del hombre, las leyes y las instituciones. Para ello se necesitan hombres y mujeres constructores de diálogo y encuentro, fuertes en la fe y en la esperanza; se necesitan hombres y mujeres que siguiendo las huellas de Dios se animen a tender puentes y a derribar muros que separan; hombres y mujeres que encendidos en amor heroico sean constructores de una cultura de Alianza.

Sí, una cultura de Alianza. ¿Nos animamos?

Desde el Santuario reciban un cordial saludo y bendición en este día de Alianza.

P. Javier Arteaga

“Familia viva, ¡esperanza argentina!”

martes, 18 de agosto de 2009

CARTA DE ALIANZA - AGOSTO 2009

Carta de Alianza


Agosto 2009

Queridos hermanos en la Alianza:

Al venir al Santuario de la Mater en Florencio Varela mucha gente comenta la pobreza que se ve en barrios y “villas miserias” de Bernal, Quilmes oeste, San Francisco Solano y Florencio Varela. Para algunos en un comentario desde la lejanía de una realidad diferente, pero para muchos otros un dolor profundo que no se puede definir…Vemos la pobreza junto a la Terminal de Retiro o en Bajo Flores de Capital Federal, en las periferias de Córdoba, Rosario, Mendoza y Tucumán como también la vemos en Formosa, Resistencia, La Rioja o Neuquén; la vemos a los costados de las rutas, al borde de los arroyos y ríos, en los terrenos baldíos y casas tomadas, debajo de las autopistas o pegadas a las vías de los ferrocarriles, en los campos y entre las montañas; allí vemos cómo se desarrolla la geografía de la pobreza argentina. Y duele como una espina clavada en los ojos y en el alma. Pero ese dolor se agranda y agudiza de solo pensar en toda la pobreza que no alcanzamos a ver…


Cuenta Juan Carr (fundador de la ONG Red Solidaria): “En un barrio humilde del interior, llega una enfermera a una salita de primeros auxilios con volantes de la gripe A. Lo primero que piensa es "acá no hay cloacas" o "tienen a su chico internado por desnutrición". ¿Qué les puedo decir de la gripe A?” (La Nación, 16 de agosto 2009)

El 6 de agosto el Papa Benedicto XVI, en un mensaje breve pero muy contundente, en ocasión del lanzamiento de la colecta nacional “Más por Menos”, advirtió sobre la necesidad de "reducir el escándalo de la pobreza y la inequidad social" en la Argentina. Estas palabras del Papa levantaron mucha polvareda en el gobierno y la oposición aprovechó la ocasión para la crítica. Pero ¿la situación es más vergonzante por que nos lo dijo el Papa? ¿Acaso le agrega más dramaticidad porque lo observe el Papa? No. La pobreza de millones de argentinos es en sí misma dramática y un escándalo para todos. El Papa sólo ha repetido y acentuado las reiteradas denuncias de los obispos argentinos sobre el agravamiento de las condiciones de la pobreza y miseria en el país.

- Sería un error querer tapar esta dolorosa realidad con “cortinas de humo mediáticas”, fútbol o escándalos variopintos: los pobres seguirán estando allí.

- Sería un insulto a los pobres interpretar esta situación desde una perspectiva teórico-ideológica y reeditar la recalcitrante y anacrónica discusión de derecha o izquierda: los pobres han aumentado a pesar de la “lucha” de unos y otros, y peor aún: muchas veces los pobres son usados como la causa de existencia y subsistencia de unos y otros.


- Sería una vergüenza limitarlo a una discusión de porcentajes, si son 15, 20 o 40 % de pobres; pero ocultar y/o cambiar el porcentaje real de pobres en el país es mentir, y una mentira que incide en la vida y la muerte de millones de personas es un crimen.

-Sería miopía política o estúpida arrogancia pretender que la pobreza la solucione el gobierno de turno. Más bien la superación de la pobreza deviene de políticas de estado concensuadas entre los partidos políticos, apoyadas por las instituciones de la sociedad, y aplicadas coherente y fielmente a lo largo del tiempo por los gobiernos de turno. Pero para tener políticas de estado se necesitan políticos con inteligencia, sabiduría y grandeza de estadistas, dispuestos a un verdadero diálogo y con miras al bien común que supere las repudiables mezquindades partidarias y sectoriales.

- Sería una hipocresía si como cristianos dejáramos el problema de la pobreza en las manos de los políticos y economistas desentendiéndonos de toda responsabilidad. “El que dice: Amo a Dios, y no ama a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, el que no ama a su hermano, a quien ve?" (1Jn 4,20).

En la última encíclica social el Papa nos dice: “Sin verdad, sin confianza y amor por lo verdadero, no hay conciencia y responsabilidad social, y la actuación social se deja a merced de intereses privados y de lógicas de poder, con efectos disgregadores sobre la sociedad, tanto más en una sociedad en vías de globalización, en momentos difíciles como los actuales.” (Benedicto XVI, Caritas in veritate nº 5).

La pobreza es un problema que nos incumbe a todos como sociedad y a cada uno según su rol y responsabilidad. Pensando en el Bicentenario de la Patria que festejaremos el año que viene, como argentinos y católicos no podemos dejar de cuestionarnos y buscar caminos eficaces para ayudar a supera la situación de pobreza de millones de hermanos. Al respecto nos dicen nuestros obispos: “Con vistas al Bicentenario 2010-2016, creemos que existe la capacidad para proyectar, como prioridad nacional, la erradicación de la pobreza y el desarrollo integral de todos. Anhelamos poder celebrar un Bicentenario con justicia e inclusión social. Estar a la altura de este desafío histórico, depende de cada uno de argentinos. «La gran deuda de los argentinos es la deuda social. Podemos preguntarnos si estamos dispuestos a cambiar y a comprometernos para saldarla. ¿No deberíamos acordar entre todos que esa deuda social, que no admite postergación, sea la prioridad fundamental de nuestro quehacer?». No se trata solamente de un problema económico o estadístico. Es, primariamente, un problema moral que nos afecta en nuestra dignidad más esencial y requiere que nos decidamos a un mayor compromiso ciudadano. Pero sólo habrá logros estables por el camino del diálogo y del consenso a favor del bien común, si tenemos particularmente en cuenta a nuestros hermanos más pobres y excluidos.” (CEA, Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad, nº 5).

Queridos hermanos, en María vemos brillar el amor a Dios que se hace vida en el servicio concreto a los hermanos. Es la cultura de la Alianza de Dios con el hombre y del hombre con sus hermanos que nos enseñó el Padre Kentenich y que nosotros debemos forjar día a día. “Si nosotros como Movimiento Apostólico no intervenimos allí donde nos es posible de una manera enérgica y vigorosa en el engranaje que mueve la historia, entonces habremos soñado un hermoso sueño sobre la renovación moral del mundo. Por ello debemos colaborar para solucionar la cuestión social en nuestros ámbitos”. (P. José Kentenich)

Desde el Santuario reciban un cordial saludo y bendición en este día de Alianza.

P. Javier Arteaga

“Familia viva, ¡esperanza argentina!”