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viernes, 8 de enero de 2010

EL TSUNAMI

El tsunami y el problema del mal


Han pasado 5 años. El 26 de diciembre de 2004, por la mañana, la tragedia cercenaba la vida de miles de personas, llamaba a la puerta de millones de familias.

No ha sido la mayor desgracia de la historia humana. Terremotos, guerras, epidemias, han provocado muchas más muertes en el pasado. Pero el tsunami de 2004 tuvo un impacto visivo enorme gracias a los poderosos medios de comunicación: las olas tuvieron forma ante nuestros ojos, las víctimas eran personas concretas colocadas en largas filas de cadáveres.

Ante desgracias ingentes, o ante dolores y males más cercanos (un familiar que muere, un accidente en carretera, un cáncer que empieza a expandirse por el cuerpo), surgen preguntas profundas. ¿Tiene algún sentido la vida humana? ¿Por qué esta desgracia? ¿Por qué a esas personas? ¿Queda un lugar para la esperanza? ¿Dónde estaba Dios cuando el terremoto desencadenaba la fuera de un tsunami?

Ante el mal, hay quienes se sublevan contra Dios. No es posible pensar en un Dios bueno mientras miramos a una madre que recoge a su hijo destrozado por las olas. Algunos dan el paso hacia el ateísmo. Otros, como el Iván Karamazov de Dostoievski, “devuelven” el billete de la vida a un Dios al que acusan de no interesarse por el dolor de los inocentes.

En la Edad Media, santo Tomás de Aquino (1225-1274) también afrontó el tema. En la “Suma de teología” (I parte, cuestión 2, artículo 3) puso ante sus ojos la famosa objeción: Dios es el bien absoluto, pero junto al bien absoluto no quedaría espacio para el mal. “Pero el mal se da en el mundo. Por lo tanto, Dios no existe”.

Después de ofrecer sus famosas cinco vías para demostrar que Dios existe, responde a la objeción del mal con las palabras de san Agustín: “Dios, por ser el bien sumo, de ninguna manera permitiría que hubiera algún tipo de mal en sus obras, a no ser que, por ser omnipotente y bueno, del mal sacara un bien”.

En esta respuesta salta a la luz que el mal no es un absoluto, sino una etapa, un momento de prueba, que prepara a un bien, a algo mejor. Es difícil verlo ante imágenes de destrucción y de muerte. Es difícil decirlo cuando el mal ha llamado a mi propio hogar. Pero al menos el pensamiento de un Dios bueno abre un horizonte de esperanza: el mal, el dolor, la injusticia, la muerte, no son la última palabra de la historia humana. Existe una Bondad superior que da sentido a las penas, que da consuelo a quienes lloran, que nos espera tras la frontera de la muerte.

Quienes no creen en Dios, quizá encontrarán explicaciones ante el misterio del mal, ante las tragedias de la historia humana. Pero esas explicaciones no podrán encender un poco de consuelo en quien se resiste a creer que todo termina con la muerte.


Somos “animales de esperanza”: no podemos vivir resignados a destinos férreos ni a leyes físicas inamovibles. Necesitamos creer y abrir el corazón al misterio de una bondad que da sentido plena al drama de la vida humana. Dios no es un enemigo ni un ser indiferente ante el mal que nos aflige. Dios es el único que puede consolar y dar respuestas al misterio del dolor, al ayudarnos a levantar los ojos para descubrir que ha preparado algo más grande y más bello más allá de la frontera de la muerte

martes, 29 de diciembre de 2009

ESPERANDO EL 2010...

¿Qué deseo en un año nuevo?
Este año será distinto si te abres a Dios, si rompes con tu egoísmo, si empiezas a vivir no para ti mismo, sino para tantos corazones que te encontrarás este año.
¿Qué deseo en un año nuevo?

La pregunta me deja un poco inquieto. Porque sé que el “año nuevo” es simplemente una hoja de calendario, un cambio en los números, una simple tradición humana. Porque el tiempo escapa a nuestro control, y fluye sin cesar.

Pero casi todos, al llegar el año nuevo, damos una mirada al año que termina y soñamos en el año que comienza.

Lo pasado queda allí: fijo, inmodificable, casi pétreo. Con sus momentos buenos y sus fracasos, con sus sueños realizados y con los sueños que se evaporaron en el vacío, con las ayudas que me ofrecieron y con las ayudas que pude ofrecer a otros, con mis omisiones y mis cobardías.

Lo futuro inicia, como inició ayer, como inició hace un mes, como iniciará mañana.

Cada instante se presenta como una oportunidad que en parte depende de mi prudencia y de mis decisiones. En otra buena parte, depende de las decisiones de otros. En los dos casos, y aunque no siempre nos demos cuenta, depende de Dios.

De nuevo, ¿qué deseo en un año nuevo? Desearía la paz en Tierra Santa. Para que nadie privase a nadie de su tierra, de su casa, de su familia. Para que las religiones fueran vividas como lo que son: un camino para unir a los hombres bajo la luz de Dios. Para que la tierra donde vivió, murió y resucitó Cristo testimoniase con un estilo de vida nuevo la gran belleza del Evangelio.

Luego, desearía la paz en tantos lugares del planeta. Especialmente en África, donde todavía unos poderosos venden armas para la muerte pero no ofrecen comida para los hambrientos.
Querría, además, que desapareciese el aborto en todos los países del mundo. Lo cual no es ningún sueño imposible: basta con aprender a vivir responsablemente la vocación al amor para que ningún hijo sea visto como un “enemigo” o un obstáculo en el camino de la propia vida. Porque lo mejor que podemos hacer es vivir para los demás. Porque cada niño pide un poquito de amor y de respeto. Porque cada madre que ha empezado a serlo merece ayuda y apoyo, para que no le falten las cosas que más necesite durante los meses de embarazo y los primeros años de su hijo.

En este nuevo año me gustaría dialogar con quien piensa de modo distinto en un clima de respeto, sin insultos, sin desprecios, sin zancadillas. Porque si él y si yo somos humanos, porque si él y si yo queremos encontrar la verdad, podemos ayudarnos precisamente con una palabra nacida desde los corazones que saben escucharse y, más a fondo, que saben amarse...

El año que inicia querría tener más energías, más entusiasmo, más convicción, para enseñar a los otros lo que para mí es el tesoro verdadero: mi fe católica. Enseñarla, sobre todo, con mi vida. Querría ser, en ese sentido, más coherente, más bueno, más abierto, más disponible, más cercano. Especialmente cuando me encuentre con un pobre, con un enfermo, con una persona triste o desesperada, con quien llora porque sabe lo que muchos no se atreven a reconocer: que ha pecado. Porque sólo cuando me pongo ante mis faltas con honestidad clara y completa, descubro mi miseria y comprendo la de los otros. Y porque cuando reconozco mi miseria y la ajena puedo entender que necesitamos al único que puede limpiarnos con su palabra llena de perdón y de esperanza: Dios.

¿Qué deseo en un año nuevo? Quizá deseo demasiado. Quizá he soñado despierto. Quizá me he dejado llevar por una emoción inconsistente. Mientras, el reloj sigue su marcha, y, sin saberlo, me dice: este año será un poco distinto si te abres a Dios, si rompes con tu egoísmo, si empiezas a vivir no para ti mismo, sino para tantos corazones que encontrarás en los mil cruces de camino de este año que está iniciando...




viernes, 16 de octubre de 2009

NUESTRO DÍA A DÍA

¡Llegar a casa!
Construimos hogar dándole valor a cada una de las personas con quienes convivimos, demostrando interés por su bienestar y honrando los vínculos que nos unen
¡Llegar a casa!
¡Llegar a casa!
“No veo la hora de llegar a casa” decimos y anhelamos un lugar de sosiego donde podamos sacarnos los zapatos y aflojarnos.

Llegar a casa, es poder ser nosotros sin formalismos ni almidones. Deseamos llegar a un hogar donde el ambiente esté cálido, la comida en la mesa y en el que alguien se alegre de nuestra presencia.

Muchos de nosotros procesamos las vivencias del día en la charla con nuestros seres queridos. Al relatar, nos escuchamos, y podemos aliviarnos y aprovechar mejor ciertas experiencias. La charla habilita un espacio de mayor comprensión de uno mismo y simultáneamente ofrece la posibilidad de brindar atención y afecto a otra persona.
El niño -o la niña- llega a casa deseoso de contar sus logros escolares o deportivos. Llega con hambre y ganas de ver su programa favorito. Si al llegar recibe un beso, un oído atento, si cuenta con alguien que se alegra por sus alegrías y se compadece de sus pesares, va cimentando su autoestima y alimenta su sentido de pertenencia. Se siente amado.
El adolescente llega a casa sobrepasado de emociones. La noche, la calle y el mundo son sus nuevos espacios y lo seducen y también le hacen pasar malos ratos. Llega cansado, desconectado de sí mismo, con sueño, en las nubes por su nueva conquista o traspasado de furia por una situación injusta o tal vez satisfecho por un logro alcanzado. Llega a casa como a un refugio, no quiere preguntas y menos reclamos, quiere paz, quiere sentirse aceptado y aprobado. Él ya tiene suficientes dudas como para escuchar los temores de sus padres.
Los adultos llegamos a casa deseando paz, planeando la comida a preparar y el uso del escaso tiempo del que disponemos. El deseo de llegar a casa es un anhelo de calor si tenemos frío, de consuelo si estamos dolidos. Es un anhelo de bienestar, de contención. Es un anhelo de hogar.

¿Cómo construimos un hogar? Porque está claro que no es suficiente una casa para que exista un hogar. Necesitamos crear un entorno personal y familiar, disponer recuerdos y adornos que tengan significado para nosotros. Hace falta generar un espacio donde nos dé gusto estar y que se irá llenando de afecto con nuestras vivencias, con los momentos gratos que allí compartimos.

Construimos hogar dándole valor a cada una de las personas con quienes convivimos, demostrando interés por su bienestar y honrando los vínculos que nos unen. Lo hacemos con pequeños actos cotidianos tales como dar un beso a quien llega, ofrecer una taza de té, poniendo una flor en la mesa, abrazando con amor, acompañando en silencio, escuchando sin juzgar, diciendo “te quiero mucho”, ocupándonos de que haya alimentos sabrosos, celebrando los cumpleaños, despidiéndonos con cariño cada noche y saludándonos con alegría cada mañana.
Antes era la mujer la encargada de todo esto, ahora se abrieron las posibilidades. Todos podemos crear hogar y mantener la llama encendida. ¿A quién no le gusta que le lleven un café o un mate a la cama? ¿o recibir un regalito sorpresa? ¿Por qué nos perderíamos de hacer algo tan simple y que da tanta satisfacción? Podemos empezar hoy.

Cada uno de nosotros puede hacer que “llegar a casa” sea una experiencia placentera y deseada. ¡Suerte!

jueves, 8 de octubre de 2009

PARA PENSAR....

Amarse, dialogar y reconciliarse: tres columnas para sostener un matrimonio

Si nos amaramos, dialogaríamos, porque el amor busca intimidad y la comunión con el ser amado.

Si dialogamos nos comprenderíamos porque nos escucharíamos hasta ponernos en el lugar del otro.

Si nos reconciliamos nos amaríamos, porque solo nos amamos cuando nos amamos como somos y eso es perdonarnos y reconciliarnos.

¿Qué es reconciliarse? ¿Qué es reencontrarse?

Es rehacer el vínculo entre los dos.

Por supuesto que hay inconvenientes y las dificultades que surgen son siempre producto del orgullo y del egoísmo.

Sin embargo si tengo el firme propósito de reconciliarme y tengo la generosidad y la humildad de enmendarlo, se convierten estas dos actitudes

--generosidad y humildad -- en condiciones indispensables para rehacer la común unión con el ser amado.

La reconciliación no es un acto de olvido, sino una actitud generosa que contiene una fuerte dosis de perdón.

Tengo que esperar el momento propicio para la reconciliación; es decir, siempre tengo que estar atento cuando es el momento propicio.

No importa, tener o no tener culpa, lo único que importa es la actitud de perdón.

La reconciliación tiene doble importancia en el caso de un conflicto conyugal. Cuando yo pego un portazo, es a mi mismo que me lo estoy dando.

Las horas que pasan en estado de conflicto, son horas negativas que van envenenando los años.

Porque nos amamos nos esforzamos en dialogar y es dialogando que siempre encontraremos el camino de la reconciliación.

Amarse, dialogar y reconciliarse son las tres columnas para que un matrimonio sea feliz, para que un matrimonio viva feliz.

El ser feliz, el vivir feliz, es aquel que pone su granito de arena todos los días para hacer de aquel día, mejor que el día de ayer.

Y siempre deberé hacerlo en espíritu y actitud de reconciliar, de rehacer, de mejorar.

Es frecuente que los acontecimientos mundanos nos absorban y no nos demos cuenta de cuan valiosa es la vida y del como se viva la vida con el otro.

Corremos el riesgo de que se nos pase la vida sin darnos cuenta de cuan valiosa es.

Corremos el riego de vivir sin valorar cuan importante es el seguir viviendo y contigo. Es decir el otro, el que me acompaña en mi diario vivir.

Todos quieren seguir viviendo, pero lo importante es que reflexiones, el porque quieres seguir viviendo.....y contigo. Es decir con el otro.

Y en eso de distraernos hace que dejemos para mañana:

esa flor que regalar,

esa palabra que ofrecer,

ese perdón que obsequiar,

ese abrazo que derrochar,

esa mirada que espera ser correspondida.......

La vida feliz de todo matrimonio está salpicada de pequeños gestos, de pequeñas atenciones que debemos incorporar en nuestro diario vivir.

No hay que distraerse y dejar regar el amor que nos tenemos.

Los gestos son como el agua para las flores.

Recordemos aquella regla de oro, que tantas veces ya hemos citado.

Todo lo que me acerca a mi mujer es el plan de Dios.

Todo lo que me aleja de mi mujer, no es el plan de Dios.

Y a la inversa: todo lo que me acerca a mi esposo……

Si mis actos encajan con el plan de Dios, seguro que mi matrimonio vivirá feliz todos los días que nos toquen vivir.

Ya saben como ser feliz.

Sé feliz! Sean felices!

Se haran el bien, por aquello de que hacer el bien hace bien y el primero que se alegrará será el mismísimo Dios.

lunes, 5 de octubre de 2009

LA FILIALIDAD

Hijas de Dios
Hoy voy a hablar contigo sobre un concepto que me hace sentir orgullosa, que me impulsa, pero que también me hace pensar en un gran compromiso. Ese concepto es el
saberme hija de Dios. Y tú, querida amiga, también eres hija de Dios.
“…el que no se sabe hijo de Dios, desconoce su verdad más íntima, y carece en su
actuación del dominio y del señorío propios de los que aman al Señor por encima de todas
las cosas”.
Y tú, amiga, ¿Eres consciente de esta verdad? ¿Te sabes hija de Dios? ¿Compartes tu vida y tus sueños todos los días junto a Él? ¿Se nota en ti la coherencia de vida entre la feque profesas, el mensaje de Jesucristo y tus respuestas a la vida? ¿Te sientes
feliz de ser hija

suya? ¿Por qué crees que es tan necesario que las mujeres perseveremos y difundamos el
evangelio del amor?
Podría hacerte una extensa exposición de cómo está el mundo, o pasarme horas
dándote ejemplos de la forma en que la mujer misma contribuye a la caída de los valores
espirituales más grandes que te hacen verdaderamente ser. En lugar de ello, prefiero que
veas dentro de ti misma y te plantees algunas cosas:
- Las hijas de Dios que se recogen a diario para escuchar aquello que Dios pide de
ellas todos los días, son mujeres que se vuelven más conscientes de su fuerza moral para
espiritualizar a los hombres, especialmente a aquellos que se les concede llevar en su seno.
- Las hijas de Dios que comparten su sueño y su vida con El todos los días, piensan
constantemente que cada triunfo, cada logro y cada conquista son para mostrar la Gloria de
su reino.
- Las hijas de Dios que dicen tener fe y relación con Dios en la persona con
Jesucristo, son más capaces de modificar sus actitudes, volverse más delicadas en su
conducta hacia los demás, ofrecer su dolor por la cruz con completa alegría y desarrollar
una personalidad fuerte sin dejar de ser femenina. Eres mujer al cuadrado, ¿me explico?
¿Te sabes hija de Dios? ¿Compartes tu vida
Y tus sueños todos los días junto a Él?
- Las hijas de Dios que se vuelven conscientes de la
necesidad tan urgente de evangelizar al mundo de
Nuevo, no tienen miedo a ser mujeres valientes que
exhortan con su comportamiento a las otras a sacar
toda su capacidad para amar, y ayudar a las amigas a
descubrir valores.
¿Qué es la filiación divina?
“Yo voy a hacer algo Nuevo, y verás que ahora
mismo va a aparecer. Voy a abrir un camino en el
desierto y ríos en la tierra estéril” (Isaías 43:19).
El momento de tu nacimiento, la víspera de tu
llegada ya Dios te había amado y bendecido. Por eso el
día de tu bautismo fue una verdadera fiesta, pues en ese
instante los dones del Espíritu Santo fueron sellados en
tu alma con toda su fuerza y te dejaron capacitada para
penetrar en la intimidad divina. Hemos sido creadas
para entrar en comunión con Dios mismo, ya en este
mundo. Esta es nuestra mayor dignidad y debería ser nuestro mayor descubrimiento.
Dios te ama por ser quien eres y como eres. ¡Imagínate, Él es tu creador! Cada día que pasa, delicadamente te hace un llamado a que salgas a su encuentro. Con tu libertad
interior accedes o no. Cuando accedes y unes tu pensamiento a su fuerza, nace un diálogo
misterioso, confiado, fuerte e intenso y que te invita sobre todo a amar y dejarte amar. Esto
es “participar” junto a Dios de su intimidad con la gracia que nos da el Espíritu Santo. Tu
intimidad humana de la mano de esa intimidad divina es lo que puedes reconocer como
filiación divina (identificación-parentesco). ¡Que hermoso es redescubrir que hemos sido
creadas para poder tener esa comunión sobre-humana con Dios!
Una vez leí unas palabras que cambiaron mi vida
¿Quieres saberlas?
Que busques a Cristo,
Que encuentres a Cristo,
Que ames a Cristo….
El puede hacer que re-descubras tu alma. Para mí eso es ser hija de Dios: buscarlo,
encontrarlo, amarlo.
Y para ti ¿Qué es ser hija de Dios? No me des la respuesta, dátela a ti
misma, pero especialmente dale esa respuesta a tu Padre, que es también el mío.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

LA CONSTANCIA

Ser constantes

“El heroísmo del trabajo está en acabar cada tarea”

“Para acabar las cosas, hay que empezar a hacerlas. Parece una obviedad, pero ¡te falta tantas veces esta sencilla decisión!

“Pon en tu mesa de trabajo, en la habitación, en tu cartera.., una imagen de la Mater, y dirígele la mirada al comenzar tu tarea, mientras la realizas y al terminarla. Ella te alcanzará-¡te lo aseguro!- la fuerza para hacer, de tu ocupación, un diálogo amoroso con Dios”, o sea una profunda oración.

Al respecto, pienso en la importancia de ser constantes. Hay alumnos de gran capacidad intelectual pero que por falta de constancia obtienen resultados mediocres, mientras que otros que no son tan brillantes logran mejores calificaciones porque perseveran en el esfuerzo.

Otro aspecto de ser constantes se ve claramente cuando somos padres. A veces, al poner límites, nos cuesta mantener la palabra y de esta manera desorientamos a nuestros hijos, que notan la incoherencia entre lo que decimos y lo que finalmente hacemos.

Estos pensamientos también nos hacen reflexionar sobre las proyectos que encaramos llenos de energía y luego quedan truncos. A los cristianos nos sucede con bastante frecuencia en la vida espiritual: después de una buena reconciliación, un retiro o una charla formativa nos trazamos objetivos que después nos cuesta alcanzar por falta de constancia.
En este sentido, es mejor proponerse pocas metas y perseverar en ellas hasta alcanzarlas.

Es verdaderamente gratificante ver el trabajo bien terminado, ya sea una obra manual, intelectual, un propósito apostólico o espiritual. No olvidemos que podemos ofrecer todo lo que hacemos para gloria de Dios, por más sencilla que parezca nuestra tarea, también es una buena idea ponernos en manos de nuestra Madre, quien nos acompañará y nos ayudará a santificarnos en el trabajo de cada día.

domingo, 23 de agosto de 2009

SABER ESCUCHAR AL AMIGO...



Ivar

No basta haber sufrido, ni sólo la buena voluntad para ayudar a los demás. Saber ayudar a elaborar los duelos es una inteligente y caritativa expresión de amor.

__Había una vez un hombre de Islandia que llegó a ser poeta y cantor famoso en la corte noruega. El rey lo estimaba mucho y lo colmaba de atenciones. El hermano de Ivar, Thorfin, vivía también en la corte del rey, pero estaba celoso y envidiaba a su hermano, a causa de los privilegios que éste recibía.


__Su descontento provenía también de que sus cualidades, según él, no eran valoradas.


__Cierto día decidió retornar a Islandia. Antes de que partiera, Ivar le entregó un mensaje para una joven doncella, Audney, en el que le pedía encarecidamente que no se casara con nadie porque, en la próxima primavera, él mismo regresaría a Islandia para desposarse con ella.


__Thorfin partió. Llegado a Islandia, conoció a Audney, entabló con ella una relación amorosa y muy pronto se casaron.


__Al comienzo de la primavera, lvar zarpó rumbo a su tierra natal. Cuando supo que su hermano se había desposado con Audney, se sintió profundamente herido y amargado, por lo que regresó, desconsolado, a la corte noruega.


__Todos se dieron cuenta del cambio de su carácter. Ivar ya no cantaba.
__Un día, el monarca lo llamó para saber de su boca lo que había ocurrido, pero Ivar mantuvo reserva.
__- Dime: ¿alguno de la corte te ha ofendido? -preguntó el soberano sin rodeos.
__- No, majestad -contestó Ivar.
__El rey se quedó pensativo unos momentos. Luego añadió:
__- ¿Hay por ventura alguna cosa de mi reino que te apetecería tener?
__Una vez más, Ivar contestó negativamente.
__Por fin, el monarca, imaginando que se trataba de algo más íntimo, le dijo en voz baja y suave:
__- ¿Es que tal vez amas a alguien, a alguna doncella de tu tierra, quizá?
Ivar permaneció en un emocionado silencio. El rey entendió que había puesto el dedo en la llaga.
__- No te preocupes -lo tranquilizó-. Tú sabes que soy el mandatario más poderoso de esta región y que nadie osará oponerse a mis deseos. Partirás en la primera nave que zarpe rumbo a Islandia y llevarás una carta que entregarás a los padres de la doncella. En ella les pediré que te den por esposa a su hija.


__Pero Ivar movió la cabeza, oponiéndose.
__- Esto es imposible, mi señor, porque ya está casada.
__Se produjo un meditativo silencio. Luego, el rey continuó:
__- En ese caso, Ivar, es preciso pensar en otra cosa. La próxima vez que yo vaya a visitar las aldeas, las ciudades y los castillos de la región, vendrás conmigo. A lo largo del viaje verás a muchas doncellas bellísimas y, con toda seguridad, una de ellas satisfará los deseos de tu corazón.
__A lo que Ivar replicó:
__- No, alteza, porque siempre que veo a una joven hermosa pienso en Audney, y mi tristeza se hace mayor.
__El monarca prosiguió:
__- Entonces, Ivar, te daré muchas tierras y abundante ganado, gastarás tus energías en los negocios y en el trabajo, y pronto te olvidarás de ese amor.
__Y respondió Ivar con determinación:
__- No, mi señor, no tengo ni el más mínimo deseo de trabajar. No tengo fuerzas para ello.
__El soberano propuso:
__- Entonces, te daré una enorme suma de dinero para que puedas viajar y visitar todas las partes del mundo. Lo que vas a ver y las experiencias que vas a tener te ayudarán a borrar de tu recuerdo a la doncella de Islandia.
__Ivar, una vez más, rehusó la oferta.
__- Gracias, alteza, pero no tengo el más mínimo deseo de viajar.

__El rey quedó contrariado por no poder hacer nada para disipar la tristeza de Ivar. Meditó largamente su proceder con Ivar y dedujo:
__- Querer sacar el sufrimiento a la gente sin elaborarlo es querer mal a la gente.
__Entonces, decidió ofrecerle una última sugerencia.
__- Ivar, hay todavía una pequeña cosa que puedo hacer por ti, por si te puede servir de algo. Por las noches, después de cenar, quiero que tú vengas a hablar conmigo y me cuentes tu amor por esa doncella. Tómate el tiempo que quieras. Yo estaré aquí para escucharte.


__Ivar acogió con gratitud la sugerencia, valorándola más por venir de un amigo que de un rey. Todas las noches, después de la cena, contaba la historia de su amor, y lo hizo durante días y semanas.
__El rey, a pesar de sus muchas ocupaciones de estado, lo escuchaba pacientemente, consciente de que en la herida tierna: escucha tierna. Poco a poco, el sufrimiento de Ivar, comunicado con lágrimas, se iba expresando con palabras.
__El rey escuchaba y confrontaba, porque el sufrimiento se ha de entregar no para ser desparramado sino iluminado. En la herida madura: confrontación empática madura.
Yvar preguntaba por el sentido del sufrimiento de su pasado. El rey le preguntaba por el sentido de su futuro.
__Yvar, poco a poco, se fue dando cuenta de que había contado y recontado toda la historia de su amor y de que, al mismo tiempo que era confrontado, sanaba e iba sintiendo renacer dentro de sí la alegría y las ganas de cantar.
__Tras la elaboración del duelo, volvió a ser el poeta y el cantor que todos conocían, pero con más unción y mucho más sentimiento.
__Al cabo del tiempo, encontró a una joven noruega de la que se enamoró y con la que se unió en matrimonio.

Moraleja
__Amar a alguien más
__no es sufrir por él más,
__sino ayudarlo más.

Para reflexionar personalmente o en comunidad
__El arte de sanar no es olvidar, dejar de pensar o ignorar la herida, sino hacer una cirugía interior para cicatrizarla.
__Hay que desahogarse en el duelo para no ahogarse en el sufrimiento. En el sano desahogarse, el sufrimiento cambia de cara.

viernes, 7 de agosto de 2009

NO TENEMOS TIEMPO...

NO LES DABA TIEMPO NI PARA COMER

A los esposos, lo mismo que les ocurrió a las apóstoles, a veces son tantas las idas y venidas que tenemos que dar para atender a los hijos, "que no nos queda tiempo ni para comer".

ª Ni (lo que es más grave quizá) para estar solos y contamos "todo lo que hemos hecho y enseñado..."

ª Ni para conocernos mejor, base indispensable para amarnos más...

ª Ni para manifestarnos ese afecto, que tantas veces manifestamos a los demás pero que, inexplicablemente, olvidamos manifestarnos mutuamente.

ª Ni para hablar de los problemas del más grande, que anda con unos amigos que no nos gustan nada, nada... ni de la hija que anda con un genio del diablo.... ni del chico de quien ya han llegado varios reportes de la escuela... ni del que llegó a las tantas de la madrugada y oliendo no precisamente a rosas....

ª Ni para hacer planes sobre los sábados y los domingos, que se nos presentan de repente y luego resulta que no sabemos qué hacer y andamos de un humor de perros....

ª Ni para decirnos: "Perdóname el grito que te pegué en la comida" o "Por favor, tenme paciencia; es que estos días he andado muy nerviosa(o) y cansado(o)..."

ª Ni (sobre todo y ante todo) para "ir con Cristo" ("Vengan conmigo a un lugar solitario") y pedirle por los hijos, encomendarle nuestras preocupaciones y pedirle fuerzas para no desalentarnos y seguir tirando de la carreta....

jueves, 30 de julio de 2009

¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

Al empezar este nuevo día,
estrénalo con alegría
Descubre en todos los acontecimientos de las próximas horas
la caricia de Dios
y el milagro que es estar vivo.

Al empezar este nuevo día,  estrénalo con alegría
Cada día Dios, hasta hoy nos ha permitido
despertar cada día,
es decir abrimos los ojos, volvemos a la
conciencia de estar en
este mundo, al despertar se nos abren
nuevamente los sentidos
y podemos contemplar todas las maravillas
que Dios nos da
para que podamos ser felices.

Pero quizá no siempre ni todos los días despertamos al amor,
porque nos quedamos enfrascados en los remordimientos, en
los sufrimientos tanto del pasado como del futuro, o el miedo
a lo que vendrá, pero la vida se nos da como el maná,
solo para cada día.

Despertar cada día es tomar conciencia de ese presente,
de ese instante en que somos amados por Dios, que nos
ama con amor eterno, y descubrimos
que todo es don de Dios, que todo es una caricia de su
amor.

Despertar cada día es conectar nuestra alma a lo
trascendente, conectarse con Él Absoluto que es
Dios, y percibir lo relativo de la criatura, lo pasajero
que es este mundo.

http://www.fmcontacto991.com.ar/amaneceres1.jpg

Despertar cada día es saber que estamos en el mundo pero que nos somos
de este mundo, que estamos de viaje, que somos peregrinos, que somos
forasteros en patria extraña.


Despertar cada día es conocer desde la fe mi pequeñez y la grandeza del
amor de Dios.


Al empezar este nuevo día, estrénalo con alegría, porque realmente es
un nuevo día con toda su grandeza con todo su esplendor, y en este
nuevo día también despierta al amor, y descubre en todos los
acontecimientos de las próximas horas la caricia de Dios y el
milagro que es estar vivo.

miércoles, 29 de julio de 2009

PERSEVERANCIA

http://coosajo.com/cmg/images/perseverancia.jpgToda fidelidad debe pasar por la prueba más exigente:

LA DURACIÓN.

Es fácil ser coherente por un día o algunos días.

Difícil e importante el ser coherente toda la vida.

Es fácil ser coherente en la hora de la exaltación, difícil serlo en la hora de la tribulación.

Y sólo puede llamarse fidelidad una coherencia que dura a lo largo de toda la vida.

Juan Pablo II. Hom. México. 27-Ene-79

martes, 28 de julio de 2009

EL AMOR MATRIMONIAL

¿Qué es el amor?
Para realmente amar hay que conocer qué es el amor. En tanto descubramos su profundidad, creceremos más en la capacidad de amar
¿Qué es el amor?
¿Qué es el amor?
Partimos de la importancia de la familia como célula vital de la sociedad. Y la familia es una comunidad de amor, pues es éste el motor vital de la misma. El amor, no en un sentido poético, sino en una función unitiva y dinámica entre seres humanos.

Si hay algo que pueda explicar las acciones del hombre, su unión con otras personas, y por consiguiente, todo el ciclo familiar que se inicia desde el matrimonio, ese algo es el amor.

El amor es el principio y fuente creadora, porque el hombre fue creado por amor y para el amor. Todas las manifestaciones del ser humano hacen patente esta tendencia: el amor es lo que identifica a la persona, la capacidad de amar es exclusiva del ser humano.
El vínculo entre las personas debe ser el amor, el principio interior, la fuerza permanente y la meta última para vivir, crecer y perfeccionarse.

Esta podría parecer una postura ideal o muy utópica en los convulsionados tiempos en los que vivimos; sin embargo es muy importante recordar también que aunque el amor es el motor que impulsa la unión del hombre y la mujer en el matrimonio, y por ende, el nacimiento de una familia, es la voluntad, el mutuo consentimiento del varón y mujer, sobre lo que se funda el matrimonio, estableciendo un vínculo.

Para realmente amar hay que conocer qué es el amor. En tanto descubramos su profundidad, creceremos más en la capacidad de amar.


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EL AMOR ES LA DINÁMICA ESENCIAL DEL SER HUMANO.

Es dinámica, pues abarca diferentes etapas, se expresa en todos los ámbitos de la personalidad humana y a lo largo de toda nuestra vida.
Es esencial, pues constituye el principio, la idea por la cual el hombre fue creado y el fin para el cual existe. Esta será la actividad del hombre por toda la eternidad (“Ahora están presentes la fe y la esperanza, pero al final sólo existirá el amor”).

El amor es la única razón que justifica la existencia de todos y cada uno. El universo entero se creó por amor.
El amor es el acto supremo de la libertad, la actividad reciamente humana por la que una persona elige y realiza el bien del otro.


REQUISITOS PARA EL AMOR AUTENTICO:



1.Querer amar, como un acto de voluntad humana. No por conveniencia o porque me gusta, me apetece o me interesa.
2.Buscar el bien de la otra persona, lo que la hace feliz y la perfecciona. Buscar el bien del otro precisamente en cuanto al otro, no por mí, sino desde mí para el otro, tal cómo es.

ELEMENTOS QUE SE DAN EN EL AMOR:

a)Corrobar en el ser.
Es el principio de todo amor de amistad, del amor verdadero. El amor tiene la virtud de “hacer real” a la persona que amamos, no nos es indiferente, nos importa por encima de todas las cosas; es más, su realidad llega a ser nuestra propia realidad. (“Deseo con todas las fuerzas de mi alma que existas”. “¡Qué maravilla que hayas sido creado!”).

b)Deseo de plenitud.
El amor no sólo aspira a que el ser querido viva, sino que viva bien, que llegue a su plenitud, que alcance su perfección, lo cual corresponde exactamente a uno de los fines del amor conyugal. ¡Qué compromiso tan grande, como pareja, el lograrlo!
Únicamente el amor nos hace capaces de penetrar en una persona, admirar la grandeza y los matices que encierra, y potenciarlos por el amor. ¿No es esto lo que hacemos con ese bebé que se nos da en el hospital, incluso desde que sabemos que viene en camino? Qué bueno sería pensar lo mismo para nuestra pareja, anticipando un proyecto de perfeccionarnos para todo lo espléndido que podemos llegar a ser. (“No sabrás todo lo que valgo hasta que no pueda ser, junto a ti, todo lo que soy “, es decir, “ te quiero por lo que eres y por lo que llegarás a ser”).
Esto incluye amarlo con sus defectos, poniendo los medios para que las imperfecciones vayan siendo superadas.

Amar significa admiración, crecimiento para no decepcionar las esperanzas que otro puso en mí, desde su amor. ¿Cómo? Saliendo de mi propio apego, sin absorber al otro, evitando dominar.

c)Entrega.
Es la culminación del amor; el que verdaderamente ama se da en la donación total de sí mismo con y desde nuestro propio ser. Esto implica superar nuestros propios instintos y conquistar así la propia plenitud como persona. El hombre es la única criatura que Dios ha amado por sí misma y no puede encontrar su propia plenitud sino en la entrega de sí mismo a los demás.
El egoísta es incapaz de amar. La madurez afectiva amplía la capacidad de amar, de salir del “vivir para mí” y alcanzar un “vivir para ti”.
Dicho de otra manera, “la primacía de ti, no para mí, sino en cuanto a ti”.
(“Cuando te conocí, se realizó un proceso intelectual de fuera, hacia dentro de mí. Hoy te amo y ese amor sale de dentro”).

LA RECIPROCIDAD EN EL AMOR

Lo primero que siente quien ama que es la aprobación de sí mismo. Sabe que es alguien que tiene una misión insustituible y lo mismo pasa con el que se sabe querido, ya que comprueba que existe, que su existencia no es vana. (“Tu me haces ser, te necesito para ser yo”).

Requerimos de las personas para que refrenden nuestra existencia. Al sentirme amado, soy capaz de dar vida a mis capacidades. Empujado por el amor del que me quiere, lograré ser quien soy. (“Por esto te quiero y necesito ser amado”).

En este instante entra en juego la libertad para corresponder o no al amor, y aceptar las exigencias de sentirse querido.

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NECESIDAD DE CORRESPONDENCIA

No está pues, en la condición del ser humano, amar sin desear ser amado. El amor es cosa de dos, sólo así se establece un equilibrio. El que ama merece la correspondencia del otro, porque generosamente se dona y porque al mismo tiempo, se vuelve necesitado del otro.

¿Cómo compaginar el amor desinteresado con la idea de ser correspondido?
Cuando buscamos que el otro nos ame, buscamos su plenitud, que desarrolle su capacidad de amar y, por lo tanto, su bien y su perfeccionamiento. Sólo se llega a la plenitud, cuando se da y se recibe en ambas direcciones. (“ Donde no hay amor, pon amor y recibirás amor”).

FUERZA UNITIVA DEL AMOR

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El amor genuino lleva a la unidad con el ser querido, en todos los campos, físico afectivo y espiritual. Aún siendo completamente diferentes, somos complementarios. “Somos uno y busco tu bien como el mío; lo que te sucede me afecta, como si me hubiese ocurrido a mí”.
Dos se funden en uno, conservando su propia identidad.
“Este es el síntoma supremo del amor: estar al lado del otro, en un contacto y proximidad profundos”. (Ortega y Gasset)

ESTABILIDAD AFECTIVA Y EMOCIONAL DE LA PAREJA

El amor afecta toda nuestra dinámica física, psíquica y espiritual. Es decir, compromete todo nuestro ser, cuerpo y alma.
Analicemos, entonces dos puntos:
1.Cómo se constituye el amor en la pareja.
2.Qué fundamentos tenemos que trabajar.

1.Cómo se constituye el amor en la pareja.
Dice Paul E. Charbonneau en su libro “Curso de Preparación para el Matrimonio” que inicialmente una pareja se atrae, existe cierto interés y que por supuesto un sentimiento inicial por el otro, parte del querer al otro. Pero que existen muchos factores que van a formar parte del cimiento sobre el que se contruya esta pareja, de su estructura interior, factores inherentes a nuestra propia existencia tales como:

A) Dos Psicologías. El matrimonio es la unión de estas dos psicologías. Hombres y mujeres tenemos dos maneras diferentes de sentir, de actuar, de reaccionar, pero además cada uno tiene su propio temperamento, su propio carácter. Armonizar las psicologías de ambos requiere de todo nuestro esfuerzo, nuestra atención para entender al otro, de nuestra empatía, pero además de una constante comunicación.

B)Dos Personalidades. Mi carácter se refuerza con el tiempo, con la educación que recibí y con las circunstancias por las que pasa. Normalmente no existe un proyecto consciente de educación en el dominio de sentimientos, uso de la inteligencia o ejercicio de nuestra voluntad.

C) Dos Egoísmos. Me caso para ser feliz o para hacerte feliz. Miremos un poco hacia atrás, los últimos cinco años antes de nuestro matrimonio en los que se da una progresiva independencia. Los hombres empiezan a trabajar, a no ser dependientes económicamente, a establecer sus propios horarios, rutinas, amistades y prioridades, y lo mismo pasa con las mujeres, su tiempo es menos restringido, sus horarios, sus amistades, ya no pide permiso, y en el mejor de los casos, avisa dónde estará; tiene cierta independencia económica, de gustos, elige su look personal, sin influencia de nadie. En resumen empieza a ser independiente.
Y qué sucede al casarnos: existe una restricción de horarios, de actividades, incluso de amistades o relaciones familiares. Es como un tráiler que va cuesta abajo a toda velocidad e intenta frenar, la inercia opone resistencia.

D) Dos Educaciones diferentes que conviven.
Si nuestra relación se basa exclusivamente en ese sentimiento inicial, de dos estructuras que coinciden, no va a resistir. ¿Por qué?
1.Puede empezar un proceso de enfrentamiento que nos lleva a tomar una distancia (Charbonneau, lo llama “el abismo disfrazado”); esta distancia nos lleva a una total divergencia, cada cual tiene su vida, sus gustos, sus propias actividades. Nos duele al principio, pero a todo nos acostumbramos, incluso le tomamos gusto.
2.La soledad compartida. Si las circunstancias de vida son divergentes, si de las 24 hrs. del día, pasamos de 12 a 15 horas solos, nos va a costar establecer una relación humana real con nuestra pareja. El hombre por un lado está acostumbrado a tratar relaciones mercantiles, transaccionales, proyectando una relación más de “función” con la pareja, sin llegar a la esencia de la persona. La mujer por su lado, vive en un mundo de niños, sus diálogos son en este sentido, con niños y en el mejor de los casos, con las amigas sobre niños y de algún otro tema poco trascendente. Su desarrollo mental en la etapa de crianza se encuentra en estado latente, frenado por sus propias circunstancias. Cuántas veces tenemos la necesidad de hablar con adultos de lo que pasa en el mundo sin que ello aporte en muchas ocasiones oportunidades para un verdadero desarrollo personal. Se vuelve una relación marcada por la superficialidad. No hay un diálogo real, o la televisión suple este estar y platicar contigo.

2.Qué fundamentos tenemos que trabajar.
Vimos que la estructura personal y vital es complicada. ¿Cómo salir de ello?
Nuestro compromiso debe ser real, libre, que genere esperanza, exigencia, sacrificio, alegría y finalmente paz y para ello hay que preguntarnos, ¿qué es entonces el amor?
El amor va más allá de un “me gustas, siento lindo a tu lado, me atraes, te deseo”.
En mí debe existir la decisión de poner mi vida en tu vida para ser una sola cosa, sacrificando lo necesario. El amor no necesariamente implica placer, que lo digan si no las mamás que despiertan 3 o 4 veces por la noche a dar de comer o cuidar a un hijo enfermo, no podemos hablar de que sea un gozo que nos produzca placer inmediato, sin embargo, lo hacemos por amor y a la larga este produce muchas satisfacciones.
Eso, aunado al tipo de “amor” que nos ofrecen lo medios, ya no digamos de felicidad cimentada en el placer, sino también en lo modelos físicos que se nos presentan, belleza física de él y ella que generan expectativas en el inconsciente, el músculo marcado, el pelo precioso, la figura perfecta, no son el amor.

Dónde esta entonces la base del amor, ¿qué significa el “te quiero”?

El amor es una decisión, es un acto de voluntad, lo que podemos llamar Ley de la Convergencia: para salvar el amor es necesario que la pareja se imponga por encima de las divergencias, que se vuelvan uno al otro, aceptar la unidad, rechazando el alejamiento.
Porque cada momento de nuestra vida es una decisión. Elegir es renunciar. Qué prefiero, clavarme en el trabajo o salir temprano para ver a mi familia. Salir con mis amigos o dedicarle esta noche a mi esposa. Llegar a ver la televisión o sentarnos a platicar.

El cómo estableces el amor, dónde y cómo lo manejas, éstas deberían ser las interrogantes que nos hiciéramos día a día y la respuesta se encuentra en nuestra propia esencia. El ser humano tiene tres dimensiones: física, psicológica y espiritual.
Una relación no puede cimentarse en lo físico, el físico se deteriora, esto es obvio, pero también lo psicológico empieza a fracturarse, disminuye la tolerancia hacia esos “ pequeños defectos” y hábitos. Los conflictos van dejando pequeños surcos en nuestra afectividad. Entonces podemos decir que la esencia radica en esa dimensión espiritual.
Para permanecer para siempre, el cimiento de nuestra familia se debe encontrar en esa estructura espiritual que se manifiesta en la afectividad, en nuestra sexualidad, en la formación de nuestros hijos

Es el cimiento, el espiritual, el que sostendrá el edificio que estamos construyendo hoy en nuestra familia. Una vez puesta la cimentación podremos construir habitaciones, decorarlas, planear ventanas que dejen entrar la luz y que nos dejen ver al exterior, puertas para recibir y para salir de nosotros a los demás.

martes, 21 de julio de 2009

JUVENTUD ¿divino tesoro?

Juventud de espíritu

Aunque día a día perdemos un poco la juventud natural, podemos día a día renovar nuestra juventud de espíritu

Juventud de espíritu
Juventud de espíritu
Un día un niño vio como un elefante del circo, después de la función, era amarrado con una cadena a una pequeña estaca clavada en el suelo. Se asombró el niño de que un animal tan corpulento no fuera capaz de liberarse de aquella pequeña estaca. Lo estuvo contemplando durante un buen rato. Le sorprendió sobre todo que el elefante no hiciera el mas mínimo esfuerzo por soltarse.

Decidió preguntar al hombre que lo cuidaba. Este le respondió: "Es muy sencillo, desde pequeño ha estado amarrado a una estaca como esa, y como entonces no era capaz de liberarse, ahora no sabe que esa estaca es muy poca cosa para él. Lo único que recuerda es que durante mucho tiempo no podía escaparse, y por eso ya ni siquiera lo intenta".

Algo parecido nos sucede quizá a todos, en algún aspecto de nuestra vida. Hay barreras que nos tienen sujetos, porque durante mucho tiempo las hemos visto como infranqueables, y aunque quizá ahora tengamos fuerzas suficientes para superarlas, no lo hacemos porque seguimos viendo esos obstáculos como algo fuera de nuestras posibilidades.

Tenemos que cultivar una sana capacidad de descubrir nuestros falsos convencimientos, las servidumbres que nos encadenan, las ideas simples que no nos queremos cuestionar porque ponen en peligro viejas concesiones a las pocas ganas de luchar. Hemos de desechar esa soberbia sutil que envuelve nuestra mente y la enmaraña en reacciones tontas de envidia, celos o resentimientos, que también nos encadenan. O poner más esfuerzo para salir de las redes de la murmuración, la ira o el malhumor. O reconocer adicciones quizá menos honrosas, al alcohol, el sexo o los videojuegos. Se podrían poner muchos ejemplos de pequeñas ataduras que inmovilizan grandes voluntades, de hombres que no se deciden a liberarse de ellas porque desconocen la magnitud de lo que les frena y no se dan cuenta de que esas ataduras son pequeñeces de las que podrían perfectamente prescindir.

La ignorancia sobre lo que nos ata es la atadura más grave, pues si no advertimos algo no luchamos contra ello y por tanto nunca nos liberamos. Por eso hemos de agradecer que nos lo hagan ver, aunque nos duela un poco oírlo. Es más, si nos escuece un poco quizá es síntoma de que hay un particular acierto.
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Otro gran enemigo es la falta de esperanza en que podamos liberarnos, aunque a lo mejor nos suceda como a aquella águila encadenada que llevaba tiempo intentando elevar el vuelo y romper así su atadura, y ya lo había conseguido en su último intento, pero se cansó y se resignó a su encerramiento sin darse cuenta de que ya estaba libre.

Olvidamos demasiadas veces que los grandes logros se alcanzan casi siempre después de muchos intentos fallidos. Tendemos a conformarnos, a acomodarnos a nuestras cadenas porque nos cuesta romperlas y entonces nos autoconvencemos de que no existen o de que no nos importa que existan.

Hay un tipo de esperanza —ha escrito Josef Pieper— que surge de la energía juvenil pero se agota con los años, al ir declinando la vida: el recuerdo se vuelve hacia el “ya no” en lugar de dirigirse hacia el “aún no”. Sin embargo, la verdadera esperanza otorga al hombre un “aún no” que triunfa sobre el declinar de las energías naturales. Da al hombre tanto futuro que el pasado aparece como “poco pasado”, por larga y rica que haya sido la vida. La esperanza es la fuerza del anhelo hacia un “aún no” que se dilata tanto más cuanto más cerca estamos de él.
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Por eso, la verdadera esperanza produce una eterna juventud. Comunica al hombre elasticidad y ligereza, suelta y tirante al mismo tiempo, que es frescura propia de un corazón fuerte. Es una despreocupada y confiada valentía, que caracteriza y distingue al hombre de espíritu joven y lo hace un modelo tan atractivo. La esperanza da una juventud que es inaccesible a la vejez y a la desilusión. Así, aunque día a día perdemos un poco la juventud natural, podemos día a día renovar nuestra juventud de espíritu. En vez de dar culto a la juventud del cuerpo, de modo exterior y forzado, y que además produce desesperanza al ver cómo se va marchando, se ponen a la vista las cimas más altas a las que se puede remontar la esperanza del hombre que rejuvenece día a día su espíritu.

lunes, 20 de julio de 2009

FELIZ DÍA AMIGA!!!!!!!!!!!!

Amiga...Es esa persona que nos permite pensar en voz alta, que nos acepta y nos comprende, que nos escucha y aconseja. Una amiga nos acompaña en la vida, es parte de nuestra historia, de nuestro presente y de nuestros proyectos. Queremos estar más cerca, para compartir risas, alegrías y tristezas.

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"No aceptar otro orden que el de las afinidades, otra cronología que la del corazón y otro horario que el de los encuentros a deshora, los verdaderos"
Julio Cortazar


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Mirarnos a los ojos...
No hay nada como mirar a los ojos a una amiga, o escuchrla, y sentir el tono de su voz, para darnos cuenta de cómo se siente. Es la mirada comprensiva, la risa compartida o el abrazo en el momento indicado lo que el Facebook, los mensajes de texto, o el mismo teléfono no pueden reemplazar. Cara a cara podemos disfrutar de un sinfín de anécdotas, de consejos, de pequeños datos o ideas que hacen que nuestra vida sea mejor. No hay nada como una sonrisa complice, como ver la expresión ante una confidencia o como tener un hombro en el que apoyarse para llorar. Los encuentros reales nos llenan el alma, nos acercan de verdad y, sobre todo, mantienen viva la amistad.

La amistad cuando tiene notas de autenticidad, se dirige al nucleo mas reservado de la persona y es una sinfonia de sabores afectivos: es amor, comprension, dialogo, confianza, busqueda de consejo, alegria comun, capacidad para sintonizar y descrepar. Se detiene el tiempo y se degusta lo humano sorbo a sorbo.
Hay que labrar sus ingredientes con artesania:
  • afinidad
  • donacion
  • confidencia
  • tiempo compartido
  • fidelidad
  • cultura
Cuando se da entre ambas amigas una espiritualidad coherente, vivida y sin dogmatismos, la amistad se eleva de plano y sobrevuela las mil y una dificultades que puedan darse en su seno. Por que es esto asi?? Lo espiritual es grande, excelente, y se dirige a la trascendencia, al mejor amor que pueda darse en la condicion humana.

Por que algunas amistades se rompen?

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Para disfrutar de amistad con otra persona hay que olvidarse un poco de uno mismo y saber decirle al otro que se le quiere, con realismo y esfuerzo, con suavidad y ternura, con palabras y gestos positivos.
La amistad requiere tomar parte en la vida ajena y hacer al otro participe de nuestros propios contenidos. Es una prueba complicada que nos hace mostrar muchos aspectos concretos de nuestra personalidad.
La amistad esta sujeta a padecimientos y debilidades: envidia, dinero , malentendidos, falta de tolerancia, comentarios desafortunados, falta de delicadeza, olvidos o simplemente algo mucho mas habitual: que dos amigas empiecen a verse menos por el motivo que sea y se van distanciando, de forma que poco a poco los intereses de cada na no son participados a la otra. Cultivar al amigo quiere decir verle, llamarle, conversar con frecuencia, salir y entrar. En una palabra, tratarse.


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Amistad no es otra cosa que donacion, confidencia y complementariedad.
Saber que en cada persona existe una gama cromatica de la amistad, que va desde el conocido al amigo intimo, y entre uno y otro se abre un abanico de posibilidades y estilos amistosos rico y variado, que cambia en forma, contenido y profundidad.
La amistad es parte de la busqueda del sentido de la vida. Es un ladrillo mas de ese edificio que es nuestra existencia y que vamos construyendo en el dia a dia, gracias a nuestro propio esfuerzo, pero con la ayuda de los demas. Es necesario descubrir que es la vida, en que consiste, para que vivimos.
Nos desplazamos, nos movemos de aqui para alla, pero debemos albergar en nuestro interior los grandes temas de la vida, vividos a fondo, con la frescura y la lozania de lo que no se agota: Dios, el amor, la amistad,el trabajo, la cultura. Estos son los platos fuertes del banquete de la vida..