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sábado, 3 de abril de 2010

SABADO SANTO - EL SILENCIO DE MARÍA

En éste día de ausencia y soledad la familia quiere estar con vos, acompañando a María en su silencio...





Sábado Santo
El Silencio de María

No temas, María,
has hallado gracia delante de Dios”

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11 Abril 2009 P. Carlos Padilla
“Hágase en mí, según tu palabra”
Celebramos hoy El Silencio de María. “No sería necesario recurrir tanto a la palabra, Si
nuestras obras diesen auténtico testimonio” decía S. Juan Crisóstomo. Hoy es el sábado
del silencio. Te miramos, María. Miramos la cruz y te miramos. Como el joven
discípulo que te recibió en tu casa. Como Juan que te abraza y sabe que eres Madre. Ha
pasado ya otra noche. Reina el silencio. El Calvario está desierto. Gracias a José de
Arimatea, amigo de Jesús y a Nicodemo, pudieron entregarte a tu Hijo. Lo abrazaste en
silencio, entre lágrimas. Lo tomaste como cuando era niño, cuando se hacía daño y
corría hasta ti para encontrar amparo. Lo besaste, y soñaste en silencio que volvía a la
vida. El tiempo corría rápidamente y sabías que ese abrazo no podía ser eterno. Había
que actuar con celeridad y llevar el cuerpo al sepulcro, no estrenado, virgen, que tenía
José de Arimatea. Habían conseguido el permiso. Corría la tarde del viernes y los

viernes, 2 de abril de 2010

VIERNES SANTO - "Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu"






No me mueve mi Dios, para quererte,
El cielo que me tienes prometido,
Ni me mueve el infierno tan temido
Para dejar por esto de ofenderte.

Tú me mueves Señor, muéveme el verte,
Clavado en esa cruz y escarnecido,
Muéveme el ver tu cuerpo tan herido,
Muéveme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme en fin tu amor y en tal manera
Que aunque no hubiera cielo yo te amara
Y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
Pues aunque lo que espero no esperara,
Lo mismo que te quiero, te quisiera.


Autora: Santa Teresa de Jesús

jueves, 1 de abril de 2010

JUEVES SANTO: "NOS AMÓ HASTA EL EXTREMO"


Nos dejó Su Cuerpo como alimento....

Nos entregó Su Vida como ofrenda...

No amó hasta el extremo....


miércoles, 20 de enero de 2010

20 de Enero de 1942

Nuestro Padre y su decisión del 20 de enero






Campo de concentración de Dachau

2do. Hito

El segundo hito de la historia de Schoenstatt gira en torno al 20 de enero de 1942. Tiene como título: “En la confianza Divina”.
Ese fue el día clave en que, en la práctica, se decidía la partida del Padre Kentenich al campo de concentración. Esta fecha y todo lo que, a partir de ella, se desencadenó para el Padre y la Familia de Schoenstatt , marca profundamente su historia.
En septiembre de 1939, estalla en Europa la Segunda Guerra Mundial.
El mundo se encuentra ante una nueva contienda de dimensiones catastróficas.

Es una época de grandes dificultades para la Familia de Schoenstatt.

En abril de 1939, la Gestapo requisa la Casa de Estudios en Schoenstatt y la usa como escuela para profesores nazis.

Ante la amenaza de requisa también del Santuario de Schoenstatt, las Hermanas de María deciden formar una cadena viva en torno al él tomadas de la mano, mientras el Padre Kentenich oraba adentro, ofreciendo así sus vidas si fuera necesario, para defenderlo.

Nace dentro de la Familia de Schoenstatt la necesidad de entregarse más profundamente a la voluntad de Dios a través de la Santísima Virgen. La Santísima Virgen es coronada.
Se reconoce a María en su soberanía sobre Schoenstatt. Es Ella la que tiene que tomar el cetro y guiar la barca de la Familia en medio de la nueva crisis mundial.

El 14 de septiembre de 1941, la GESTAPO va a buscar a Schoenstatt al Padre Kentenich con la intención de aprehenderlo. Al día siguiente el Padre comenzaba un curso de retiro para sacerdotes.
El Padre consigue demorar su prisión hasta concluir el que sería su último retiro, cuya plática final es llamada su “canto del cisne”.

El 20 de septiembre se presenta en el cuartel de la GESTAPO de Coblenza. Allí permanece en un calabozo subterráneo, “Bunker”, hasta el 18 de octubre, día en que es trasladado a la cárcel de Coblenza.
Durante su estadía en la cárcel logra reunir, a través de dos guardias, todos los elementos necesarios para celebrar diariamente la Eucaristía.
Unos días antes de Navidad una Hna. de María, escribe una cartita al Niño Jesús pidiéndole la libertad del Fundador y Padre espiritual de la Obra. La carta llega a manos del Padre, y él, en nombre del Niño Jesús la responde: “Mi querida y pequeña Mariengard, cumpliré: tu deseo, cuando tu corazón y el de toda la Familia se transforme en un (*) “Jardín de María.”
Con esta respuesta el Padre expresa que su liberación será obra de la gracia Divina, pero Dios la hará depender de la vida y esfuerzo de los miembros de la Familia.
El Padre comprende que lo que Dios le pedía, no era su vida, sino la renuncia a su Obra, lo que llamo el sacrificio de Abraham, es decir estar dispuesto como el patriarca a sacrificar a su propio hijo, a sacrificar la Obra.
La Familia de Schoenstatt rezaba y ofrecía todos los sacrificios para evitar el traslado del Padre a algún campo de concentración.

El 16 de enero le hacen una revisación médica muy superficial y es declarado apto.
Al enterarse la Familia busca todos los caminos para evitarlo. Consiguen contactos con el médico de la cárcel, quien se manifiesta dispuesto a hacerle una nueva revisación y a declararlo no apto. Pero, quien debía solicitar esa nueva instancia era el prisionero.
Así llega el 19 de enero y el Padre Kentenich tiene en sus manos el formulario. Solo tiene que firmarlo. El plazo máximo para entregarlo era el 20 de enero a las 17 hs..
La lucha del Padre Kentenich aquel día, fue una lucha por la verdadera libertad, la búsqueda de la voluntad de Dios.”
Dirá años más tardes: “Así llego el 20 de enero. Había luchado conmigo mismo durante toda la noche para descubrir cual era la voluntad de Dios. Ahora tenía claridad. No firmaré la solicitud, si yo tengo que elegir, que decidir, entonces para mi la muerte y las cadenas, pero para la Familia ha de ser la libertad.”
Así renuncia, voluntariamente y por amor a los suyos a las posibilidades de liberación. Cree firmemente que ésta es la voluntad de Dios: ofrecer su libertad exterior para conquistar la libertad interior de los hijos de Schoenstatt.
Con este paso, llama a la Familia a profundizar la Alianza de Amor en el sentido de la Inscriptio, es decir, del amor a la cruz.
También este paso debía convencer definitivamente a la Familia que la Santísima Virgen era la dueña de la Obra, que Ella no la iba a abandonar.

Lo más importante del 20 de enero no fue, por lo tanto, el acto heroico de un hombre que se decide a ir al campo de concentración, sino el haber captado la “onda” de Dios.

Años más tarde comentaba el Padre Kentenich que la fecundidad lograda no fue consecuencia de un heroísmo suyo y humano, sino consecuencia del cumplimiento de la condición pedida por Dios, de haber descubierto lo que Dios lo llamaba a hacer. Esperar contra toda esperanza, creer contra toda fe…

En el mes de marzo, el Padre es trasladado desde la prisión de Coblenza al campo de concentración de Dachau.
Durante todo el tiempo de Dachau, se toma mayor conciencia de la posición del Padre como Fundador y Cabeza de la Familia y del indisoluble entrelazamiento de destinos entre él y los suyos.
Esta corriente de vida nacida del 20 de enero entre el Padre y la Familia, se expresa en la mutua responsabilidad del uno por el otro, en el esfuerzo por ganar la santidad de uno por la del otro, por obtener la libertad interior de uno por la libertad exterior del otro.

Lo que consuela a un cristiano, le da ánimo, esperanza y confianza es el hecho de que la cruz nunca es lo último: toda tristeza se convierte en alegría, todo fracaso en victoria, toda pasión y cruz en resurrección. Así fue no sólo en la vida de Cristo, sino también en la vida del Padre Kentenich y de la Familia de Schoenstatt: La decisión del 20 de enero regala una fecundidad inmensa.

Textos extraídos de:
150 preguntas sobre Schoenstatt Padre Rafael Fernández
Circular Nro. 54 -marzo-junio 2001 el Circulo de Adoración de Schoenstatt. Reflexiones Padre

viernes, 25 de diciembre de 2009

domingo, 20 de diciembre de 2009

PADRE HORACIO SOSA

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El P. Horacio nació en la ciudad de Paraná (capital de la provincia de Entre Ríos) el 1º de enero de 1944. Su familia estaba compuesta por sus padres Horacio y Mercedes y su hermana Rosa María.

Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio de los Hermanos de La Salle, siendo merecedor a la medalla de oro al mejor bachiller de la promoción. Fue al final de sus estudios secundarios cuando se interesó por los problemas sociales y tomó algún contacto con jóvenes líderes políticos. En ese momento particular de su vida, cuando se toman las decisiones más importantes, conoció Schoenstatt y entró a formar parte del segundo grupo fundador de la juventud masculina de Schoenstatt de Paraná. El ideal del grupo revela mucho de lo que en esa época despertaba en su mundo interior: Sagitae Patris.

En 1961 se decidió por la vocación sacerdotal y en 1962 entró en la Comunidad del Apostolado Católico, realizando el noviciado en Chile y los estudios filosóficos en Brasil. En 1966 entró al recién fundado Instituto de los Padres de Schoenstatt y formó parte del grupo fundador del estudiantado, en Münster, Westfalia. En ese tiempo conoció al Padre José Kentenich, Fundador del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, y fue ahí donde se fascinó profundamente con su persona y su mensaje. Si todo el universo de José Kentenich lo atrapó, lo que le atrajo sobremanera fue su pedagogía. La unión fe y vida, el anunciar los grandes valores e ideales y ayudar a hacerlos vida en las personas, se constituyó en un modo de ser y de vivir. Apasionado por la verdad, se rebelaba cuando le parecía que se desfiguraba el mensaje del Fundador.

Formó parte del curso de sacerdotes Verbum Patris, asumió el ideal desde su modo de ser y lo vivió apasionadamente: era un estudioso empedernido de todo escrito del Padre que llegaba a sus manos. Como miembro de la Generación Sion Uniente Pater Gentium encontró en el Padre Paul Vautier un complemento natural a sus inquietudes. Fue ordenado sacerdote el 16 de septiembre de 1972, en la catedral de la ciudad de Paraná.

Se licenció en Teología Pastoral en la Universidad de Münster y posteriormente obtuvo el doctorado en la Pontificia Universidad de Salamanca. Ejerció su apostolado en Paraguay y en la Argentina, dio innumerables cursos, retiros y conferencias. Dedicaba largas horas al acompañamiento espiritual. Escribió varios libros e innumerables artículos. Durante largos años fue asesor nacional de las Ramas de Madres y de Profesionales y de la Juventud Femenina de Schoenstatt en la Argentina. ¡Cuántas mujeres crecieron guiadas por su mano de sacerdote y pedagogo! Hace dos años fue elegido como Asistente General del Instituto de las Familias, siendo este su trabajo y alegría final.

Nos deja en el momento de su plenitud humana y sacerdotal. Una frase que le encendía el alma: “Por eso el Padre me ama, porque doy mi vida” (Jn. 10,17)

Fuente: www.schoenstatt.de

jueves, 17 de diciembre de 2009

jueves, 12 de noviembre de 2009

LUJAN: CORONAMOS A NUESTRA MATER COMO REINA DE LA FAMILIA, MADRE DE UNA PATRIA PARA TODOS"


MADRE TE CORONAMOS, CONSTRUYE CON NOSOTRAS UNA ARGENTINA NUEVA.

Gracias Marcela Miceli por compartir este vídeo con todas nosotras!!!

miércoles, 14 de octubre de 2009

LA MANO DE UN AMIGO...



Nos preparamos para el 18 de Octubre de la mano de un "amigo"...

miércoles, 7 de octubre de 2009

7 de Octubre: NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO










Fiesta de la Virgen del Santo Rosario

7 de Octubre

La Batalla de Lepanto

En tiempos de Santo Padre Pío V (1566 - 1572),

los musulmanes controlaban

el Mar Mediterráneo y preparaban

la invasión

de la Europa cristiana.

Los reyes católicos de Europa estaban

divididos y parecían no darse cuenta del peligro inminente.

El Papa pidió ayuda pero no

le hicieron mucho caso hasta que el peligro se hizo muy real y

la invasión era certera. El 17 de septiembre de 1569 pidió que

se rezase el Santo Rosario. El 7 de octubre de 1571 se

encontraron las dos flotas, la cristiana y la musulmana, en el

Golfo de Corinto, cerca de la ciudad griega de Lepanto.

La flota cristiana, compuesta de soldados de los Estados Papales,

de Venecia, Génova y España y comandada por Don Juan

de Austria entró en batalla contra un enemigo muy superior

en número y buques de guerra. Se jugaba el destino de la

Europa cristiana. Antes del ataque, las tropas cristianas

rezaron el Santo Rosario con mucha devoción. La batalla

de Lepanto duró hasta altas horas de la tarde pero, al final,

los cristianos resultaron victoriosos.

Mientras la batalla transcurría, en Roma el Papa recitaba

el Rosario en su capilla. En eso, el Papa salió de su capilla

y, por aparente inspiración, anunció a todos los presentes

y con gran calma que la Santísima Virgen le había concedido

la victoria a los cristianos. Semanas mas tarde llegó el

finalmente el mensaje de la victoria de parte de

Don Juan de Austria, quién, desde un principio,

atribuyó el triunfo de cristiano a la poderosa intercesión

de Nuestra Señora del Rosario. Agradecido con

Nuestra Madre, el Papa Pío V instituyó la fiesta de

Nuestra Señora de las Victorias y agregó a las

Letanía de la Santísima Virgen el título de

"Auxilio de los Cristianos". Más adelante,

el Papa Gregorio III cambió el nombre de la

fiesta a la de Nuestra Señora del Rosario.











viernes, 31 de julio de 2009

¿Deprimida?




Gracias Paula por el video!!!
Muy bueno!!

miércoles, 8 de julio de 2009

8 de Julio: ANIVERSARIO DE LA ORDENACIÓN DEL PADRE KENTENICH



El año que viene coincidirá el Año Sacerdotal (2010) y el centenario del la ordenación del Padre Kentenich (1910)– más que una coincidencia temporal

Hace unos años, el Padre Alberto Eronti, en un artículo escrito para "schoenstatt.de" relata un encuentro con el Padre Kentenich en octubre de 1966 que espontáneamente vuelve a la memoria al leer estas frases en la entrevista: "Fue el día anterior a las Jornadas de Octubre. El Padre vino a saludarnos tras nuestras primeras vacaciones europeas y nos preguntó cómo nos había ido, qué experiencias habíamos tenido. Le contamos vivencias positivas y negativas, estas últimas se referían al deterioro de la sociedad europea. Le preguntamos al Padre si él creía que la descomposición de la sociedad iba a acentuarse mucho aún. Él hizo una pausa y dijo: "Yo creo que falta mucho para llegar al ‘chiquero’ (haciendo referencia a la experiencia del hijo pródigo); pero cuando el hombre llegue ahí, querrá volver a ‘casa’ y ustedes deberán estar atentos para mostrarle el camino".

He aquí lo que me impresiona: el Padre Fundador veía en el pecado y la miseria humana, una misión para nosotros. No se quedaba en el lamento, era capaz de leer en el pecado la tarea. Que esto fue siempre así en el Padre lo confirman sus palabras a los jóvenes del seminario menor cuando fue nombrado Director espiritual del mismo: (Quería) "dedicar todo mi tiempo libre y mis fuerzas a los laicos, especialmente a la conversión de los viejos y empedernidos pecadores. Quería dar caza a los llamados ‘corderos pascuales’ y mi mayor alegría de sacerdote la sentía cuando venía uno de ellos agobiado por el peso de una vieja carga, que se había juntado con el correr de los años, de modo que el confesionario llegaba a crujir" (Pre-acta de fundación, 1912, n° 2). Que los días difíciles y las circunstancias oscuras nos recuerden que no hay tiempos malos para Dios, Él quiere hacerlos tiempos propicios de salvación. Así lo entendió nuestro Padre."

Para que nazca una corriente…

Una idea nacida en Schoenstatt: la de hacer peregrinar reliquias del Santo Cura de Ars por el mundo en este Año Sacerdotal, "pensando en las experiencias con el peregrinar de las reliquias de Santa Teresita y lo que vivimos en todo el mundo con la Campaña de la Virgen Peregrina". "Para que nazca una corriente, hace falte despertar y cultivar la vida. Para ello hay que tener un mensaje, un lema, un himno, una oración…".

Sacerdotes ejemplares

Otra idea, presentada por los Padres de Schoenstatt, es promover el testimonio de vida, que es lo que convence más. "Podemos mostrar el Padre Kentenich, en el centenario de su ordenación, como tal sacerdote ejemplar",

También se publicarán biografías sobre sacerdotes de la familia de Schoenstatt. "El P. Hernán Alessandri, el P. Horacio Sosa, el seminarista Sebastián en Burundi", pero también sobre los "héroes de la vida diaria" que talvez sólo algunos conocen. "Sería también un regalo al Padre Kentenich para los 100 años de su sacerdocio mostrar una nube de testigos de sacerdotes santos que crecieron en torno al PJK".

Apadrinar un sacerdote

En el contexto surgió otra idea que se podría transformar en un regalo al Padre para los 100 años de su ordenación. Recordando que en este año sacerdotal, se celebra también el centenario de la ordenación sacerdotal del PJK, queremos hacerle un regalo al Padre por medio de una actividad dirigida a servir a los sacerdotes. Los sacerdotes son un elemento clave en la Iglesia y en la Familia. Hoy están siendo muy criticados, también por fallas objetivas de ellos mismos. Pero surge la pregunta: ¿nos preocupamos suficientemente de nuestros sacerdotes? ¿Alguna vez hemos invitado a nuestro párroco a nuestra casa? ¿Rezamos por ellos, los alentamos y acompañamos, especialmente si son ancianos o están enfermos?

http://www.schoenstatt.de/news2003/06juni/bilder/3b0622rom24_eronti1.jpg

La proposición es muy sencilla:

  • La Rama de Madres de Buenos Aires propuso apadrinar a nuestro asesor el P. Alberto Eronti durante este año (8 julio 2009 – 8 julio 2010).
  • Apadrinar significa, en primer lugar, rezar por ese sacerdote y ofrecer Capital de Gracias por él. También, de acuerdo a las posibilidades de cada familia o de cada persona, tomar otras iniciativas para con él, como por ejemplo: escribirle, llamarlo por teléfono, conocerlo, invitarlo, ayudarlo en lo que pueda necesitar.

Nota: En Schoenstatt, la gran celebración del centenario de la ordenación del Padre Kentenich se lleve a cabo el 3 de julio de 2010; el 8 de julio de 2010, los sacerdotes celebran el centenario en Limburgo, donde fue ordenado.