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martes, 17 de noviembre de 2009

NUESTRO SANTUARIO DEL HOGAR

El Santuario del Hogar

Aniversario del "Documento de Fundación" del Santuario del Hogar:

18 de noviembre 1963

"Lo que voy a decir ahora es de trascendental importancia para el futuro: Todo lo que afirmamos sobre el Santuario Original y los Santuarios filiales, se puede aplicar también a los Santuarios del Hogar". El Padre Kentenich pronunció estas palabras decisivas la tarde del 18 de noviembre de 1963, ante un grupo de matrimonios que se habían reunido para su charla semanal de los lunes. "Lo que voy a decir ahora es de trascendental importancia para el futuro...". "Todo... acontece también en los Santuarios del Hogar". El gran énfasis que el Padre puso en estas palabras muestra la relevancia que esta idea, esta realidad, tenía para él.

Aunque la Mater y el Espíritu Santo habían estado inspirando el desarrollo orgánico de los Santuarios del Hogar durante largo tiempo y en muchos lugares, el Padre Kentenich dio su bendición definitiva a esta corriente hace cuarenta años aquí, en Milwaukee. Esta corriente de vida del Santuario del Hogar pudo desarrollarse en forma más concreta aquí, bajo la mirada atenta de nuestro Padre Fundador. Nuestra Madre eligió este momento y este lugar para la "fundación". Este año puede ser un buen momento para releer la historia de este crecimiento documentada en el libro del Padre Jonathan Niehaus, El nacimiento del Santuario del Hogar (en inglés).

Nacido de una necesidad concreta

Como todo en nuestro Movimiento de Schoenstatt, el Santuario Hogar surgió a partir de una necesidad concreta. Una de ellas era el desvalimiento que sentían los padres en la educación de sus hijos, especialmente la educación en la fe. Anhelaban un medio que sirviese de ayuda a sus hijos para navegar en las tormentas del tiempo, permitiéndoles, al mismo tiempo, descubrir la forma de hacer vida su fe. El Padre estuvo siempre muy alerta a las necesidades del tiempo. Él sabía, en el fondo de su corazón, que la mayor ayuda que podía darle a estas familias, y a todas las familias en el futuro, era la certeza y confianza absoluta en la acción eficaz de nuestra Madre como educadora y como Reina, vinculada localmente con el hogar.

Una invitación a la Mater de erigir su trono de gracias en las casas

Cuando algunos matrimonios acudieron al Padre y le preguntaron si podían reiterarle también la invitación a nuestra Mater de descender y "erigir aquí de manera especial su trono de gracias" en sus hogares, asumiendo el compromiso de esforzarse por construir espiritualmente estos Santuarios, el Padre lo consideró como un signo de la Divina Providencia. Sí, él creía verdaderamente que nuestra Madre quería establecer su morada en todos y cada uno de los hogares. Las mismas promesas y los mismos requisitos que Ella demanda del Santuario Original y de los Santuarios filiales, se harían realidad en los Santuarios del Hogar. A través de su vida de oración y sacrificio, ofrecida al Capital de gracias, los integrantes de la familia pueden invitar y atraer a nuestra Madre tres veces Admirable a su hogar para establecerse allí como la verdadera educadora de sus corazones. ¡Qué alegría y consuelo para estos padres!

El 23 de febrero de 1964 nuestro hogar se hizo un Santuario

Pocos meses depués de esa charla "fundacional" del Padre a los matrimonios, mis padres le pidieron que viniese a bendecir nuestro Santuario del Hogar. El aceptó, y el 23 de febrero de 1964 nuestro hogar se hizo oficialmente un Santuario. Estamos agradecidos de tener nuestra pequeña "acta de fundación", las palabras del Padre sobre nuestro Santuario del Hogar. Es importante escuchar lo que el Padre sentía en su corazón, sus pensamientos más íntimos sobre el Santuario del Hogar. Y quisiéramos ahora compartir estas palabras pronunciadas por él aquel día tan lejano, conscientes de lo intemporal y universal que es su mensaje.

La oración del Padre en nuestro Santuario Hogar

En nuestro Santuario Hogar, de rodillas, el Padre rezó:

Lo que hoy vamos a hacer aquí parecería ser un nuevo inicio o una nueva etapa en el desarrollo de nuestra familia. Nos alegramos de que todos nuestros hijos estén compenetrados con la idea de ser un Santuario vivo, que te amen, querida Madre y Reina tres veces Admirable de Schoenstatt.

Queremos recordarte una vez más, Madre y Reina nuestra, lo que implica que nuestros hijos estén entrando en la adolescencia. Puede suceder que nosotros, sus padres, no tengamos ya una influencia sensible sobre ellos. Y por ello tanto más te pedimos, querida Reina celestial, que atraigas hacia ti a nuestros hijos con un amor cálido, especialmente en esta edad tan particular.

Con todo mi corazón te pido lo que rezamos en la Oración del Cetro: "Mantén en alto el cetro, Madre, protege a tu tierra de Schoenstatt".

Tu "tierra de Schoenstatt" es ahora el corazón de nuestros hijos que queremos que protejas. Nuevamente recordamos aquí principalmente a aquellos hijos que día a día comienzan a descubrir el mundo y se abren a él, y quieren ser cada vez más independientes.

"Mantén en alto el cetro, Madre,
protege a tu tierra de Schoenstatt;
eres allí la única Reina,
pon en fuga a todos los enemigos".
Madre, sé Tú la única Reina en los corazones de nuestros hijos al igual que en nuestra casa. ¡Pon en fuga a todos los enemigos!
Cuida también, querida Madre, que nuestra familia sea un reino de verdad, un reino de amor, un reino de justicia, cada vez más palpable.
"Siempre allí reinen amor, verdad y justicia,
y esa unión que no masifica,
que no conduce al espíritu de esclavo.
Manifiesta tu poder en la negra noche de tormenta;
conozca el mundo tu acción y te contemple admirado".

Que este Santuario Hogar sea tu lugar escogido donde se desarrolle bien el espíritu de apóstoles y de la SANTIDAD DE LA VIDA DIARIA.

En tiempos difíciles para las familias

La presencia y la acción educadora de nuestra Madre se hicieron verdaderamente realidad en nuestro hogar. Los años 60 fueron tiempos difíciles para las familias. Una época en la que los jóvenes se rebelaban contra toda autoridad, especialmente la autoridad paterna. También comenzó la revolución sexual que afectó a muchos corazones. En el período que siguió al Vaticano II, en medio de un clima de gran confusión, muchos jóvenes se alejaron de la Iglesia. Buscando medios para mantener viva la fe y encontrar un equilibrio en tiempos de cambio, a menudo los padres eran incapaces de brindar una necesaria orientación y comprensión, fundamentalmente, a sus hijos adolescentes. Pudimos atravesar esas oscuras tormentas con la ayuda del Padre, que conducía a nuestra familia al corazón de nuestra Madre, depositando en sus manos todas las necesidades (y preocupaciones e intereses) desde el Santuario del Hogar.

Acude a María y ella te conducirá a casa

Una de las niñas de nuestra familia, que era adolescente cuando se bendijo nuestro Santuario del Hogar, escribió hace poco este testimonio para la beatificación del Padre:

"Con un corazón destrozado y rebelde, herido y confuso, me encontré con el Padre Kentenich: era un océano de misericordia y de paz en una época en la que reinaban el caos y el descontento en la familia, la Iglesia y la sociedad. Su presencia llena de paz curó las heridas de mi alma, infundió fortaleza a mi espíritu, y me llevó a un descubrimiento gradual de Cristo, CON MARÍA, en el Espíritu Santo hacia el Padre. Me dejó una rica herencia, un simple consejo: Acude a María y ella te conducirá a casa".

Nuestros Santuarios del Hogar son lugares de gracia donde podemos "acudir a María" con todas nuestras necesidades y preocupaciones. Desde nuestros Santuarios, con nuestra colaboración, Ella obrará continuamente milagros de la gracia, milagros de curación, milagros de amor. Y aunque tal vez no lo veamos en esta vida, conducirá "a casa" a cada miembro de la familia.

Estas pequeñas islas de gracias

Este año de júbilo, en el cuadragésimo aniversario de la fundación del Santuario del Hogar, puede ser el momento ideal para bendecir nuestro Santuario del Hogar, si no está bendecido, o de renovar su bendición. En la Tercera Acta de Fundación, el Padre nos dice que cada renovación trae consigo una nueva irrupción divina, una renovada corriente de gracias. ¡Cuánto precisamos esas gracias!

Es una alegría ver la riqueza única de cada Santuario del Hogar: cada uno de ellos es una renovación de la gracia. Los muchos "rayos" de nuestra Madre brillan en el mundo entero. ¡Qué gran esperanza tenemos para el futuro! O mejor dicho – con palabras de nuestro Padre – nuestros Santuarios del Hogar son " de esencial importancia para el futuro".

El álbum de los Santuarios del Hogar, que la Familia de Schoenstatt de Milwaukee–Illinois ofreció el año pasado al Padre Kentenich, como regalo por el aniversario de su arribo a Milwaukee cincuenta años atrás, está expuesto en la Casa del Padre, en el Salón del Santuario del Hogar. Hay una copia también en el Santuario del Exilio, donde todos nuestros Santuarios del Hogar estarán siempre presentes allí al cuidado de nuestra Madre y del Padre (lamentablemente no es posible tenerlo a la vista).

Pronto estará disponible un nuevo álbum en la Casa del Movimiento. A través de sus páginas, uno puede regocijarse ante cada destello único de la gracia, de esas pequeñas "islas" de gracia, desde donde nuestra Madre puede realizar sus milagros.

viernes, 9 de octubre de 2009

NUESTRO CREDO SHOENSTATTIANO

Nuestro credo schoenstattiano

Días atrás me preguntó un miembro de otro movimiento de espiritualidad sobre la escencia central de Schoenstatt. Exactamente me inquirió: “Tienen ustedes algo así como una declaración que resuma el carisma o lo que ustedes anhelan?”. De allí surgió este “credo” que se los pongo a disposición en este día, nonagésimo aniversario de Schoenstatt. ¿Están ustedes de acuerdo con él, o hay algo central que he olvidado?...

1. Creemos que Schoenstatt surge como una irrupción de gracias en el seno de la Iglesia Católica el 18 de octubre de 1914. Que la providencia condujo al Padre José Kentenich a sellar ese día una alianza con María en el valle de Schoenstatt, constituyéndolo así en padre y fundador de nuestra Familia.

2. Creemos que nutriéndose de las napas profundas del Evangelio e inspirándose en los signos de los tiempos, las voces del alma y la resultante histórica, el Fundador anheló la formación, tanto en sus propias filas como en la sociedad, de un hombre nuevo en una comunidad nueva.

3. Creemos que el Santuario es el origen, fuente de gracia y de comunión de los hermanos en Schoenstatt. Allí sellamos la Alianza de Amor con María, la Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt. Alrededor de él se reúne la Familia, crece nuestro sentido de pertenencia espiritual y conciencia misionera.

4. Creemos que debemos dar testimonio del lugar que María ocupa en el plan de salvación y de su misión en el tiempo actual: ella es la permanente compañera y colaboradora de Cristo en toda su obra de redención. La Mater tiene el oficio y encargo de ser imagen sublime y educadora materna del hombre nuevo y la comunidad nueva en Cristo.

5. Creemos que estamos llamados a aspirar a la santidad del día de trabajo. Queremos hacerlo mediante el fiel cumplimiento del deber de estado y por una respuesta generosa a los deseos del Padre.

6. Creemos que Cristo es el rostro de Dios Padre vuelto hacia el mundo y el Cordero victorioso que intercede por nosotros. Como miembros suyos, somos hijos en el Hijo y hermanos entre nosotros. En él y con él queremos amar y servir a la Iglesia para la vida del mundo.

7. Creemos que Dios nos permite reconocer su voluntad en los acontecimientos de la vida y la historia, en las voces del alma, en la estructura de ser de la creación y en los hombres. En libertad, Él nos invita por la fe práctica en la divina Providencia a hacer nuestros sus planes.

8. Creemos que Dios nos manifestó su paternidad y orientación en el Padre Fundador. En él hallamos el norte y el carisma que Schoenstatt quiere encarnar. Con alegría confesamos nuestra adhesión filial a él: “Padre, nuestro corazón en tu corazón, nuestro pensamiento en tu pensamiento, nuestra mano en tu mano”.

9. Creemos estar llamados a amar fraternalmente con fidelidad y respeto, a tomar iniciativas y cultivar la confianza y el perdón. Queremos que nuestra condición de familia se exprese en acogimiento cordial, el servicio abnegado y la corresponsabilidad. Guardamos silencio ante las faltas de los otros y sustentamos nuestra comunión por la oración y el deseo de asociarnos y complementarnos. El fin es ser “Con María, Familia del Padre”.

10. Creemos que el legado del Fundador, “Alegres por la esperanza y seguros de la victoria vamos con María hacia los tiempos más nuevos”, nos invita a nosotros -débiles instrumentos- a mirar con gratitud y compromiso el don y la tarea recibida. Schoenstatt para la Iglesia, la Iglesia para el mundo, el mundo para la Santísima Trinidad.

P. Guillermo Carmona

sábado, 29 de agosto de 2009

FE PRACTICA EN LA DIVINA PROVIDENCIA


El Padre Kentenich nos ayuda a tomar decisiones según la

Fe Práctica en la Divina Providencia

Los cinco pasos…

1. Sentir un impulso del corazón, un deseo o una inspiración o que se presente un acontecimiento que nos lleve a querer tomar una decisión

2. Lograr una visión realista de la situación concreta

3. Silencio, oración y reflexión y tres noches de descanso profundo… callarse la boca…


4. Hablar o conversar con una persona de confianza, una persona madura, para exteriorizar lo pensado.

5. Tomar una decisión personal, libre, asumiendo todas las consecuencias.

Textos de Nuestro Padre y Fundador sobre la Divina Providencia

“La fe en la Divina Providencia configura, hasta en los más mínimos detalles, nuestra vida práctica. Todos y más que nadie nuestra juventud aquí presente, tenemos el fuerte impulso creador de apropiarnos de un estilo de vida, de una forma de vida original. Si queremos ser verdaderos hijos de Schoenstatt entonces una parte esencial de nuestro ser tiene que formar según la Fe práctica en la Divina Providencia. ¿Cómo es un estilo de vida práctica de ese tipo?
El hombre providencialista se encuentra en el mundo del más allá y maneja y configura el mundo del más acá. Es decir, está con ambos pies en el más allá y con ambos pies en el mundo del más acá. La gracia perfecciona la naturaleza, lo la destruye sino que la eleva. Para nosotros los schoenstattianos rige una ley: los hombres más sobrenaturales deben ser los más naturales.


Tres características del hombre providencialista:

1. El hombre con una visión clara, amplia y profunda: Gracias a la FPDP no ve las cosas sólo con ojos naturales, tiene un nuevo órgano visual: los ojos de Dios, ve todas las cosas de la vida diaria. Lo más importante es que aprendan a manejar su vida a la luz de la fe.


2. El hombre audaz: Tener el valor de arriesgar algo, de decidirse y de llevar a cabo lo decidido, a pesar de todas las dificultades. En la educación actual es de gran importancia orientarse a uno mismo y orientar a otros a decidir por sí mismos, a asumir responsabilidades. Tenemos que formar a un hombre que decida por sí mismo. El hombre se distingue de los animales por su libertad. La libertad tiene dos dimensiones: la capacidad de decisión y la capacidad de llevar a cabo lo decidido. Si la libertad interior no seremos personalidades fuertes que Dios pueda usar como instrumentos. El hombre providencialista camina por la vida sin mayor miedo, utiliza todas las inseguridades para encontrar seguridad en Dios, entregándose al Padre sin condiciones, sencillamente y como un niño.


3. El hombre alegre porque está seguro de la victoria: Es obvio decir que, en último término, Dios tiene que triunfar contra el demonio a pesar de todas las situaciones externas adversas. Por eso también resulta evidente para el hombre providencialista que en último término la victoria debe corresponder a su bandera, a la bandera de Cristo. ¡Solamente tiene que mantener viva la conciencia de ser instrumento!!”

jueves, 20 de agosto de 2009

20 de Agosto: 90° ANIVERSARIO DE LA JORNADA DE HOERDE

Hoy todo Shoenstatt se viste de fiesta: se recuerdan los 90 años de aquél día en que se dio cimiento a la federación: " La finalidad de la Federación es la educación de apóstoles laicos formados en el espíritu de la Iglesia"

De esta forma se decide continuar con un Schoenstatt que da un paso "más allá" de los muros del seminario y a partir de allí se abre al mundo entero y a todos los que se sienten a ser apóstoles de la MTA


Indice

A. SU HISTORIA: HOERDE

1. Contexto histórico de Hoerde

2. La Jornada de Hoerde

3. El desarrollo posterior a Hoerde

a. La Federación Apostólica (1920)

b. La fundación de los otros “pisos”

c. La federación desde 1921

B. SU CONTENIDO CENTRAL

a. Los estatutos de 1920

b. La finalidad de la Federación

c. Las exigencias

(P. Nicolás Schwizer)

domingo, 19 de julio de 2009

Personalidades de Schoenstatt


Joao Luiz Pozzobon (1904 – 1985), Brasil

Llevando a la MTA hasta los confines del mundo - La Campaña del Rosario de la Virgen Peregrina de Schoenstatt

Karl Leisner
Foto: Archiv © 2002

Joao Luiz Pozzobon, miembro del Movimiento Apostólico de Schoenstatt en Brasil, padre de siete hijos, recibió en 1950 una imagen de la Madre tres veces Admirable de Schoenstatt de manos de una Hermana de María quien le pidió que la llevara a las familias para rezar con ellas el Rosario. Don Joao asumió esta tarea y la hizo suya durante 35 años y hasta el día de su muerte. Caminó más de 140.000 kilómetros con esta imagen, llevándola a hogares, hospitales, escuelas y cárceles, incentivando en todas partes la vinculación a la Virgen y el rezo del Rosario. Esta "Campaña" -como gustaba llamarla Joao Pozzobon - tuvo un inicio modesto, como todas las cosas de Dios; desde 1984 se extendió a América del Sur, América Central y América del Norte así como también Europa, Asia y África, 85 países en total. Don Joao vivió en su vida el "Sí" incondicional de María. Llevó una vida sencilla y humilde, totalmente dedicado a su familia, a Schoenstatt y a la misión mariana; el compromiso social de la Campaña fue esencial para él. En fidelidad al Padre Kentenich, de quien se consideraba un "pequeño alumno", llevó adelante esta misión aún en tiempos de oposición e incomprensiones. Gracias a su fidelidad, miles de familias en el mundo entero reciben hoy la Virgen Peregrina, se unen en oración, descubren mejor a Jesús y gozan de las gracias del Santuario de Schoenstatt.

En la mañana del 27 de junio de 1985, el diácono Joao Luiz Pozzobon fue atropellado por un camión en medio de un espeso manto de niebla, cuando se dirigía al Santuario de Nuestra Señora de Schoenstatt para participar de la Santa Misa, tal como lo hacía diariamente, pocos días después de haber ofrecido una vez más su vida para que la Campaña se tornase internacional.

Bibliografía:

  • P. Esteban Uriburu: Héroe hoy, no mañana
  • P. Esteban Uriburu / M. Tubert. JOAO LUIZ POZZOBON. Peregrino y misionero de María.
  • P.Esteban Uriburu: 140.000 kilómetros caminando con la Virgen
  • P. Esteban Uriburu: Pensamientos
  • P. Esteban Uriburu: Continuaré junto a ustedes
  • P. Esteban Uriburu: Joao Pozzobon, santidad y evangelización
  • P. Juan José Riba: El secreto de don Joao
  • P. Juan José Riba: Aliados - P. J. Kentenich y Joao Pozzobon

lunes, 13 de julio de 2009

ORACIONES


El Padre Kentenich escribió esta oración en el infierno del campo de concentración de Dachau (1942/1945)
"Cruz Santa, a tus pies me rindo y te canto un ardiente himno de gratitud y de júbilo s¡ en Ti consumó nuestro Señor la redención, que nos ha hecho hijos de Dios! Quiero ponerte en la hondura de mi alegre corazón y regalarte de continuo mi amor entero; quiero fundar toda mi esperanza de vida en Ti, Señor crucificado, y en María, tu compañera. Manifieste yo vuestra presencia a los hombres, y así para vosotros los gane; concededme que, combatiendo, día a día arriesgue la vida por vosotros, para que vuestro Reino en todas partes logre victoria y ensanche sus confines por todo el universo. Concededme entregar a los pueblos, como signo de redención, tu cruz, Jesucristo, y tu imagen, María.¡ Que jamás nadie separe lo uno de lo otro, pues en su plan de amor el Padre los concibió como unidad! Por siempre permanezca Schoenstatt como fiel instrumento, que os inscriba unidos en el corazón de los hombres: así se destruirá efizcamente el reino de Satanás, y, en el Espíritu Santo, se acrecentará la Gloria del Padre. Amén"


CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN

OH, Señora mía, Oh, Madre mía, yo me ofrezco todo a Ti
y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día,
mis ojos, mis oídos, mi lengua mi corazón,
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo,
Oh Madre de bondad guardame, defiendeme y utilízame
como instrumento y posesión tuya. Amén


CONFIANZA

En tu poder
y tu bondad
fundo mi vida,
en ellos espero
Confiando como niño.
Madre Admirable,
en ti y en tu Hijo
en toda circunstancia
creo y confío
ciegamente .
Amén


ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Espíritu Santo,
eres el alma de mi alma.
Te adoro humildemente.
Ilumíname, fortifícame,
guíame, consuélame.
Y en cuanto corresponde al plan
del eterno Padre Dios
revélame tus deseos.
Dame a conocer
lo que el Amor eterno desea de mí.
Dame a conocer lo que debo realizar,
dame a conocer lo que debo sufrir,
dame a conocer lo que, silencioso,
con modestia y en oración,
debo aceptar, cargar y soportar.
Si, Espíritu Santo,
dame a conocer tu voluntad
y la voluntad del Padre.
Pues toda mi vida
no quiere ser otra cosa,
que un continuado y perpetuo Sí
a los deseos y al querer
del eterno Padre Dios. Amén



ORACIÓN POR LA PATRIA

Madre, con tu Hijo Divino
desciende a los caminos de nuestra patria
para que, siguiendo vuestras huellas,
encuentre la paz verdadera y estable.
Patria, ARGENTINA sólo tendrás salvación
si, en amor, te unes a María y a su Hijo.
Amén

GRACIAS POR TODO

Gracias por todo, Madre,
todo te lo agradezco de corazón,
y quiero atarme a ti
con un amor entrañable
!Qué hubiese sido de nosotros
sin ti, sin tu cuidado maternal!
Gracias porque nos salvaste
en grandes necesidades;
gracias porque con amor fiel
nos encadenaste a ti.
Quiero ofrecerte eterna gratitud
y consagrarme a ti con indiviso amor.
Amén (H.P 559/560)


"Madre, aseméjanos a Tí"

Aseméjanos a Tí y enséñanos a caminar por la vida tal como Tú lo hiciste, fuerte y digna, sencilla y bondadosa, repartiendo amor, paz y alegría. En nosotros recorre nuestro tiempo, preparándolo para Cristo Jesús. Amén



"Oración de Exorcismo"

Surja Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Surja la Bienaventurada Virgen María, todos los Ángeles y Santos, se dispersen sus enemigos y huyan de su presencia los que los odian. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

martes, 9 de junio de 2009

¿QUÉ ES SCHOENSTATT?

El otro día en una reunión, un grupo de amigos me preguntaron si pertenecía a algun movimiento o grupo dentro de la Iglesia, si, les respondí orgullosa, soy de Schoenstatt, a lo que rápidamente dijeron y.........¿qué es Schoenstatt?
Me quedé por un momento pensativa, con una sola frase tenía que resumir lo que colmaba mi corazón y mi alma, para mi son tantas cosas Schoenstatt, qué no sabía cómo decirlo, hasta que encontré la frase ideal, que resumía todo lo demás:
"SHOENSTATT ES UNA COMUNIDAD DE AMOR"
Claro, me miraron un poco extrañados, pero no pasó mucho tiempo en el que a algunas de las presentes les quedó la semilla de la duda, y me pidieron a solas más exactitud en mi repuesta.
Algunas de ellas, ya hicieron su Alianza de Amor con la Mater, y tienen en su espíritu muy claro todo lo que uno quiere decir al pronunciar la palabra Schoenstatt.

Santuario de Schoenstatt de Ciudad del Este. Jazmín del cielo

Pero, ¿qué significa que seamos una "Comunidad de amor":

El individualismo y colectivismo reinante en nuestro tiempo ha destruido la comunidad humana y mina todo tipo de sociedades. El tipo de sociedad actual muestra el desolador panorama de la cercanía física de los hombres, pero de la inmensa distancia espiritual que los separa interiormente. Son extraños unos a otros aunque vivan en la misma casa, habiten el mismo edificio o trabajen el uno junto al otro. Estamos sumergidos en una sociedad atomizada, del inmenso vacío y soledad del hombre junto al otro hombre.



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El gestor de esta sociedad y, a la vez, el producto de esta sociedad es el hombre mecanista. El hombre herido profundamente en su capacidad de dar y de recibir amor personal: el “homo faber”, el hombre técnico, el “homo oeconomicus”, comerciante y mercantil, sin alma y sin fondo. Y por eso, tremendamente solitario, angustiado e inconsciente, que se droga con pastillas, con sexo, con trabajo, con la televisión y con todo lo que encuentra al alcance de su mano. Es un hombre que ha perdido la alegría de vivir

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El tipo de sociedad a la cual aspiramos, es enteramente contrapuesta a esta realidad. Queremos encarnar y realizar el hombre orgánico, capaz de amar y de crear vínculos de amor profundos y estables entre hombre y hombre, entre comunidad y comunidad, entre país y país. El hombre orgánico tiende lazos de amor y crea puentes. Cumple el gran anhelo del Señor: “Que sean uno, Padre, como Yo y Tú somos Uno”.

Esta es la aspiración e idea directriz en Schoenstatt, la meta y el objetivo de nuestra autoformación. Por eso el Padre Kentenich, cuando describe el ideal de Schoenstatt en el “Himno al Terruño” dice:


“¿Conoces aquella tierra cálida y familiar

que el Amor eterno se ha preparado;

donde corazones nobles arden en la intimidad

y con alegres sacrificios se sobrellevan;

donde, cobijándose unos a otros,

arden y fluyen hacia el corazón de Dios;

donde con ímpetu brotan fuentes de amor

para saciar la sed de amor que padece el mundo?”.


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El ideal que persiguió el Padre fue siempre el mismo: la nueva comunidad en base a hombres nuevos impulsados por la fuerza fundamental del amor. El hombre nuevo que él vivió y nos mostró como meta, es el ideal del hombre que encuentra la alegría de vivir en la vinculación profunda y personal al Tú, en la construcción de esta nueva sociedad orgánica, donde los hombres no son más extraños unos a los otros sino donde se tienden la mano como hermanos. Donde la consigna es “el uno en el otro, con el otro y para el otro”, donde la ley es la ley de la mutua responsabilidad y de la solidaridad en el espíritu y en los hechos. Una sociedad auténticamente cristiana.


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Una unión profunda de hermanos va más allá de un trato amigable o de la simple camaradería. No se trata de ser “íntimos amigos”, como suele decirse, a pesar de que la relación personal no pasa más allá de ser una pura amistad superficial. Se trata de recibir a los demás en el corazón, recibiendo a cada uno tal como él es, asumiendo su historia y su persona, acogiéndolo, con sus cualidades y sus defectos, uniéndose a él de tal modo que uno se hace responsable de él en forma personal y permanente. Esto es lo que crea la conciencia de la mutua pertenencia.

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Realizar este ideal de la nueva comunidad es lo que nos permitirá ser fermento de renovación en medio de la sociedad actual. Es necesario que un espíritu enteramente nuevo impregne la realidad en la cual vivimos y nos movemos. Pero para que eso sea posible, es necesario ser levadura. “No se enciende una fogata con un trozo de hielo”, repetía una y otra vez el Padre

Si cada uno de nuestros grupos y toda la Familia de Schoenstatt en su totalidad encarna esta comunidad de corazones, entonces, si, aportaremos algo valioso a la Iglesia. Podremos ser, como decía el Padre, “corazón de la Iglesia”, para que ella pueda ser verdaderamente alma del mundo:


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“Creemos que estamos llamados a ser corazón de la Iglesia; ¿de qué Iglesia? De la Iglesia del futuro. ¿Qué significa ser corazón? Significa ser un vigoroso poder de amor, de un amor que todo lo supera… ¡Cómo debiéramos estar encendidos interiormente, estar cada vez más y más encendidos por una hoguera de amor! ¡Cómo debiéramos esforzarnos para que, por el vínculo del amor, de una persona con persona, comunidad con comunidad! La Alianza de Amor con la Sma. Virgen debe y quiere proyectarse en nuestras filas, en último término, en una Alianza de Amor con la Stma. Trinidad, en una Alianza de Amor del uno con el otro, en una Alianza de Amor con todos los miembros y todas las comunidades de la Iglesia, y, también, en una Alianza de Amor con todos los hombres del mundo. El corazón, el amor, es el poder de amor de la Iglesia… Todo esto nos recuerda, sin quererlo, el hermoso ideal de Santa Teresa de Lisieux. ¿Qué quería ser ella? El amor en el seno de la Iglesia. Esa es, exactamente, nuestra misión. El gran poder de amor, ¡eso es lo que debemos anunciar, vivir y realizar! Trátese del amor filial, del amor paternal, del amor fraternal, o también, y esto no debemos olvidarlos nunca, del amor a los enemigos”.

lunes, 11 de mayo de 2009

Personalidades de Schoenstatt

Personalidades de Schoenstatt

Gertraud von Bullion (1891 - 1930), Alemania

La misión de la mujer dentro de Schoenstatt y en el mundo - "Quiero servir"

Gertraud von Bullion
Foto: Archiv © 2002

Cuando Gertraud von Bullion conoció Schoenstatt en 1917, trabajando como enfermera voluntaria en el hospital militar de Mons, éste era sólo para hombres. Desde un principio se sintió entusiasmada con las ideas y los testimonios de compromiso de vida genuinos de los soldados que pertenecían a Schoenstatt. Entró en contacto epistolar con el Padre Kentenich y se mantuvo en contacto, convirtiéndose en el primer miembro femenino del Movimiento de Schoenstatt. El 8 de diciembre de 1920, junto con su prima, se consagraron a la Madre tres veces Admirable de Schoenstatt; fundando la Federación de Mujeres y dando comienzo al "Movimiento Femenino", como lo llamó el Padre Fundador. Gertraud empeñó todas sus fuerzas por el desarrollo de la Federación y Liga de Mujeres, hasta que lentamente una grave tuberculosis la obligó a abandonar las actividades apostólicas externas y aceptar fielmente, como voluntad de Dios, su enfermedad y las renuncias que ésta implicaba. Movida por su ideal de vida descubrió el camino para transformar su enfermedad en una oportunidad de servir a otros, y servir al Movimiento de Schoenstatt entregándose enteramente a disposición de Jesús y María.

Bibilografía:

  • Gertraud von Bullion: Quiero servir, Editorial Patris, Argentina

martes, 28 de abril de 2009

SHOENSTATT UN MOVIMIENTO APOSTÓLICO











¡No debemos dejar que Schoenstatt pierda su espíritu misionero!!!

La conciencia de misión y de envío apostólico

pertenecen a la esencia del cristianismo. El cristiano no puede guardar para sí la Buena Nueva del Evangelio: debe trasmitirla y llevarla a todos los rincones del mundo. El P. Kentenich, desde el inicio de su fundación, acentuó de modo especialísimo esta conciencia apostólica y evangelizadora. Schoenstatt surgió en el seno de la Iglesia como un Movimiento marcadamente apostólico. “No somos, decía, un club de autosantificación, sino un Movimiento apostólico ”. Queremos serlo a imagen de María, que acogió la Palabra y tomó carne en su seno, y que la dio a luz en medio del mundo. Ella es la “portadora de Cristo”, su compañera y colaboradora en toda la obra de la redención. Esta impronta evangelizadora mariana quiere ser un signo distintivo de todo schoenstatiano.

Cada persona, cada comunidad en la Iglesia, posee una misión propia y original . A cada uno nos dota el Señor con talentos que deben fructificar para bien del todo. Esta conciencia de misión nos anima al compromiso y a poner todo lo que esté de parte nuestra “para que surja la creación renovada”.

El carisma apostólico del P. Kentenich, junto con ser marcadamente mariano, es decir, que se ejerce en dependencia y a imagen de María, quiere rescatar lo que el P. Kentenich denomina “la misión salvífica de Occidente” . Esta se refiere al hecho que los apóstoles Pedro y Pablo se establecieron en Roma y la semilla que ellos plantaron creció y fructificó en Europa y, desde allí, se extendió y propagó por África, India y América.

Esa conciencia evangelizadora se encuentra en la actualidad notablemente reducida. El P. Kentenich se sintió llamado a reasumirla y reavivarla. Él entiende esta misión también en el sentido de que el cristianismo en Occidente destacó en forma especial la armonía entre Dios y mundo, Causa Primera (Dios) y causa segunda (la criatura), a diferencia de Oriente, que acentúa la Causa Primera. Por eso el mensaje evangelizador de Schoenstatt está marcado especialmente por esta impronta.

Al fundador le preocupa sobre todo que el mundo laical asuma su misión apostólica y, además, que en la Iglesia se unan todas las fuerzas apostólicas para enfrentar una tarea que supera ampliamente lo que una comunidad aislada puede hacer. En este sentido, el fundador de Schoenstatt hizo suyo el sueño de san Vicente Pallotti, canonizado como pionero de la Acción Católica, la “Confederación Apostólica Universal” . Schoenstatt se siente llamado para ser alma de la mancomunación de las fuerzas apostólicas en la Iglesia.












lunes, 27 de abril de 2009

NUESTRA TIERRA DE SCHOENSTATT



“Yo
conozco
esa maravillosa tierra…”
“…donde se refleja la
dicha de la perfecta creación…”
“Yo conozco esa maravillosa tierra:
es la pradera asoleada
con los resplandores del Tabor,
donde reina nuestra Señora tres veces Admirable
en la porción de sus hijos escogidos,
donde retribuye fielmente los dones de amor
manifestando su gloria
y regalando una fecundidad ilimitada.
¡Es mi terruño de Schoenstatt!”
(HP, 600)




En el año 1900, escudriñando los primeros rayos de luz del siglo veinte, se suicidaba, enfermo de amor, el célebre filósofo alemán Friedrich Nietzsche, (1844-1900). Él fue un gran profeta del desarraigo, que nunca encontró un Monte Tabor ni “esa maravillosa tierra” de las “praderas asoleadas”. Una persona brillante y atormentada que representa a millones de hombres y mujeres que no han tenido familia ni se han sentido verdaderamente amados por alguien. En su libro “Así habló Zaratustra” afirma dramáticamente, gritando desde lo hondo de su alma: “Nada vive que yo ame; ¿Cómo iba a continuar amándome a mí mismo?... ¿Dónde está mi hogar? Por él pregunto y busco y he buscado y no lo he encontrado! ¡Oh eterno estar en todas partes, oh eterno estar en ningún sitio…”


Estas palabras agónicas parecen una brutal antinomia frente a los versos llenos de esperanza del “Cántico al Terruño”. Alemán contemporáneo de Nietzsche fue el padre José Kentenich, que también compartió la soledad y la ausencia de una familia. Pero ante esta soledad él actuó, pensó y vivió de una manera radicalmente diferente.




¿Cuándo puedo decir que una tierra es hermosa? ¿Qué se produce en mi corazón cuando vuelvo a los lugares que yo amo? ¿Cómo crece el sentimiento sano del amor a la tierra? ¿Qué significa vivir en un mundo globalizado? ¿Qué se ama cuando se dice que uno es ciudadano del mundo? Hoy estas preguntas agitan el alma moderna, ningún ser humano está hecho para la soledad, necesitamos ser amados por alguien para vivir plenamente. Sin esta vivencia esencial de pertenencia nunca alcanzaremos la felicidad. Todo el desarrollo tecnológico y económico cobran sentido sólo si nos permiten ser más felices.

“Esa maravillosa tierra”, de la que habla el coro del “Cántico al Terruño”, corresponde a ese lugar mágico que llamamos hogar, donde se unen misteriosamente las vivencias de amor con un espacio físico real. El poeta español Vicente Aleixandre, (1898-1984), en su poema “Total amor”, percibe esta realidad de la siguiente manera:
“Vivir allá en las faldas de las montañas donde el mar se confunde con lo escarpado, donde las laderas verdes tan pronto son el agua como son la mejilla inmensa donde se reflejan los soles, donde el mundo encuentra un eco entre su música, espejo donde el más mínimo pájaro no se escapa, donde se refleja la dicha de la perfecta creación que transcurre. El amor como lo que rueda, como el universo sereno, como la mente excelsa, el corazón conjugado, la sangre que circula, el luminoso destello que en la noche crepita y pasa por la lengua oscura, que ahora entiende.




Ahora se entiende todo, porque el amor es la rueda que mueve ese universo sereno, esa música del mundo y ese “reflejo de la dicha de la perfecta creación”: hermosa definición del hogar.

jueves, 23 de abril de 2009

CARISMA SCHOENSTATTIANO

http://www.erain.es/departamentos/Religion/Trabajos/movimientos/Imagenes/Sch%C3%B6nstatt/imagenes/1)Historia/P.Kentencih3.jpg

Nuestro carisma tiene sus raíces en nuestro fundador, el Padre José Kentenich.

1. Como él, nosotras sellamos la Alianza de Amor con María, la Madre, Reina y Victoriosa Tres Veces Admirable de Schoenstatt.
María pronunció su fiat, dio a luz a Jesús y le acompañó hasta el pie de la cruz. Siguiendo su ejemplo, nosotras queremos recorrer el camino del seguimiento incondicional a Cristo y acercar a Jesús al mundo que nos rodea.
Por su fiat el Hijo de Dios se hizo hombre. En Él, Dios ha sellado la nueva y eterna alianza con los hombres.
De este modo la Santísima Virgen se convirtió en el punto de intersección entre lo natural y lo sobrenatural.
La profunda unidad entre Jesús y María está simbolizada para nosotras en la Cruz de la Unidad. En ella vemos expresada nuestra misión como Señora de Schoenstatt.

2. Nuestra vida está impregnada del espíritu de los consejos evangélicos. Por ellos tratamos de vivir, en el seguimiento de Jesús, en una forma acorde al tiempo. Estos consejos evangélicos son para nosotras norma de vida y nuestro medio de santificación para el mundo.

3. La fe práctica en la Divina Providencia es la base de nuestra espiritualidad.
En la fe de que Dios actúa en nuestra vida y en la historia, lo buscamos y encontramos en la vida diaria. En la experiencia viva y cotidiana del encuentro con Dios, tratamos de descubrir sus deseos y su voluntad, dispuestas a responder a ellos a través de las múltiples exigencias del día a día.
Los normas que rigen la vida diaria se abren a la presencia del Padre amoroso y capacitan para un actuar responsable.

4. El ideal de la santidad de la vida diaria orienta nuestra vida en medio del mundo. No son los grandes trabajos ni los ejercicios ni los resultados extraordinarios los que nos llevan a una relación más profunda con Dios, sino el esfuerzo por reconocer día a día sus deseos a través de la fe práctica en la Divina Providencia y cumplirlos con amor.
Procuramos diariamente dar forma concreta a nuestros ideales y (valores? Proyectos?) y unir de manera armónica el amor a Dios con el amor a los hombres y a nuestro entorno.

martes, 21 de abril de 2009

IDEAL PERSONAL

Ideal Personal
Por: Cecilia Sturla

Cuando hablamos de Ideal Personal, hablamos del núcleo vital más importante de la pedagogía kentenijiana.

Allí confluyen las fuerzas espirituales que impulsarán al hombre a superarse y a realizarse como persona única e irrepetible, puesto que una primera definición de Ideal Personal (IP) nos lleva a afirmar que es una idea de Dios en nosotros.

Lo que vamos a analizar aquí
son algunas definiciones de IP teniendo siempre presente lo más vital de estas: su referencia a lo más íntimo e intransferible del ser humano, donde encontramos lo propio de uno de tal manera que una vez encontrado, se orienta toda nuestra vida hacia esa meta y es el camino de la autoeducación.

Podemos abordar el IP desde varias perspectivas: desde lo filosófico, lo teológico y lo pedagógico. Como cada definición entraña un contenido muy denso, vamos a tratar de orientarnos desde todas las perspectivas atendiendo a aquellos puntos que son más importantes a nuestro criterio.

El P.K. define el IP como:

“la tendencia original querida por Dios, o bien la sensibilidad original del alma querida por Dios, del alma en gracia que, sostenida fielmente, madura hacia la plena libertad de los hijos de Dios”.

Ante todo, partimos de la premisa más importante: el hombre está hecho a “imagen y semejanza de Dios”. Significa que una parte nuestra, participa de Dios: no somos Dios, pero tenemos una parte de Dios en nosotros. Con lo cual hay algo de divino en el hombre. Un poema de Goethe dice:

Cada uno lleva en sí la imagen
de lo que debe llegar a ser,
Y mientras no llegue a serlo,
su paz no será plena.

En el acto creador, Dios deja una huella de sí en lo creadoEl hombre es un pensamiento encarnado de Dios, y por eso mismo, un deseo de Dios encarnado. Desde antes de la Creación misma, yo existía en el pensamiento divino, con mi esencia en su plenitud, (porque estaba justamente en el pensamiento divino). Vale decir, que esa idea de Dios, una vez que me dio la existencia temporal, pasó a estar no en acto como en el pensamiento de Dios, sino en potencia. Pasé a estar como “capacidad”, como “potencialidad” de esa imagen que Dios hizo de mí. Esto es clave para tratar de encontrar el IP. En la búsqueda más profunda de mi yo, lo que debo buscar es justamente esa idea original que Dios pensó para mí, lo que hace que yo sea yo, distinto del otro.

Volvamos a Goethe, yo llevo en mí la imagen de lo que debo llegar a ser. Y esta imagen es nada menos que lo que Dios pensó para que yo sea feliz.

Ahora bien. La parte teológica y filosófica ya está (someramente) delimitad. Lo que falta y que es la parte más trabajosa pero no menos apasionante, es descubrir justamente esa idea originaria de Dios en mí, y con qué relacionamos el IP, es decir, cuáles son sus características más importantes.

El IP está vinculado directamente con la “magnanimitas”, la magnanimidad, es decir, el “alma grande”. Esa capacidad propia del hombre de aspirar no sólo a lo que debo hacer, sino la simple aspiración a lo “más”, a lo grande, lo excelso. Si el IP y la magnanimidad no van unidos, corremos el riesgo de que el IP se transforme en algo impuesto, o superpuesto, porque termino transformando mi IP en un objetivo taxativo y seco. “debo cumplir con los mandamientos, con las obligaciones, voy a misa para cumplir con el precepto, realizo mis tareas para cumplir con el IP… San Ignacio de Loyola lo formula breve pero de manera contundente: todo su IP es un “Ad maiorem Dei gloriam”, y él en sus ejercicios, lo primero que dice es que la persona que no sea capaz de superarse a sí mismo o que no tenga esa inclinación de hacer las cosas no por obligación sino por el sólo hecho de aspirar a más”, le recomienda que no empiece siquiera con los mismos. Porque “ad maiora natus sum” (he nacido para las cosas más grandes). La magnanimidad se manifiesta cuando lo que hacemos, lo hacemos siempre pensando no en el éxito mundanal, sino porque nuestro querer coincide con el querer divino. Para esto debemos atender a tres puntos esenciales:

a) Claridad de metas: Descubro lo que soy, y sé hacia dónde me dirijo. si soy madre, y tengo vocación conocida y reconocida, sé que aspiro a que mi hijo llegue al cielo, y hacia allí dirijo mi maternidad.
b) Heroísmo: el cristianismo no se entiende sin esta tendencia hacia lo heroico. Nadie nos dijo que a la vida eterna llegábamos por el camino más amplio y cómodo. El heroísmo es esa actitud frente a las cosas y a los hechos del mundo que siempre nos exigen al máximo de nuestras fuerzas.

c) Impulso de perfección: “Sed perfectos como lo es vuestro padre que está en los Cielos”. La santidad debería ser el motor siempre encendido en la vida del cristiano. Sin esa aspiración, mi IP termina rebajado y acomodado a la mediocridad de mi vida actual. Y toda persona puede ser mejor y más buena. Por suerte no hay nadie que diga: “yo no puedo ser mejor de lo que soy. Así estoy bien”.

Si retomamos la definición que vimos al principio, la sensibilidad del alma es justamente ese escuchar en la voz del alma, de la conciencia (que según alguno autores no es otra cosa que Cristo en nosotros), todo nuestra educación, si es una educación en los ideales, es una educación en la magnanimidad, que deja afuera la mezquindad de medir todo acto que hacemos para “cumplir” con los mandamientos, y ni siquiera pregunto si debo hacerlo o no.

El PK habla mucho que la magnanimidad está también ligada a la “fineza del alma”. Esa expresión me gusta mucho, ya que nuestro tiempo hace que muchas veces ya sea por el vértigo de la vida diaria, como por el consumismo, no podamos escuchar a nuestra alma cuando nos habla (sea a través de las emociones, sea a través del cuerpo). Y es esta fineza del alma que en nosotros debe estar altamente desarrollada para percibir el querer de Dios en nuestras vidas.

Recapitulando: El IP es la idea encarnada de Dios en mí. Debe estar unido a la magnanimidad y a la fineza del alma… ¿Para qué? Para que pueda escuchar la voz de Dios a través de mi alma y así pueda encontrar el camino que Dios pensó para mí. Es claro que este camino no es fácil. Si nos fijamos en la vida de María, encontramos que allí la magnanimidad fue total (recordemos el Magnificat) y la fineza del alma en total sintonía con el querer de Dios. Por ello es Ella nuestro Modelo a seguir. Ella nos educa a que cultivemos esas tendencias para así estar en sintonía con Dios y encontrar nuestra plenitud.

Si no encontramos nuestro IP (consciente o inconscientemente) perdemos de vista nuestra razón de ser, y si no nos realizamos como personas únicas e irrepetibles, corremos el inmenso riesgo de “despersonalizarnos”, asumiendo formas y estructuras que no condicen con nuestro yo más profundo. Al respecto dice José Ortega y Gasset:

“Mientras el tigre no puede destigrarse, el hombre vive en riesgo permanente de deshumanizarse. No sólo es problemático y contingente que le pase esto o lo otro, como a los demás animales, sino que al hombre le pasa a veces nada menos que no ser hombre. Y esto es verdad, no sólo en abstracto y en género, sino que vale referido a nuestra individualidad. Cada uno de nosotros está siempre en peligro de no ser el sí mismo, único e intransferible que es. La mayor parte de los hombres traicionan de continuo ese sí mismo que está preparado a ser”

La pedagogía kentenijiana apunta sus flechas hacia este mismo blanco. Los instrumentos los tenemos: Sólo basta que nos animemos a entregarnos magnánimamente a luchar por el Reino de Dios en la tierra.

SER CUSTODIA VIVA...NUESTRO IDEAL DE RAMA

MEDITACION SOBRE SER CUSTODIA VIVA

Señor,
ante tu presencia silenciosa, omnipotente y llena de amor, queremos detenernos un momento de nuestra agitada vida y adentrarnos en tu Corazón lleno de misericordia y bondad….queremos dejarnos rodear de tu infinito amor y agradecerte por habernos regalado a tu Madre…
”He ahí a tu Madre” dijiste en la cruz, y, esa herencia maravillosa la hemos recibido y atesorado en nuestro Santuario gracias a la entrega y amor generoso de nuestro Padre y fundador, que selló allí su Alianza de Amor para todos nosotros….

Gracias por María…


Gracias por nuestro Padre….


Gracias por nuestro Santuario
y por Schoenstatt…

Madre, Tú eres la más pura y auténtica Custodia viva…
Tú llevaste a Jesús en tu seno de Madre, Tú lo acunaste y después lo entregaste a los hombres, a cada uno de nosotros para realizar la obra de la Redención. Y esto significó para ti un desaparecer totalmente, un inmolar tu ser, un sacrificio de toda tu persona y de tu ser de Madre. A nosotras nos has dado el gran ideal de ser CUSTODIAS VIVAS…como Tú, llevar a Cristo en nuestro interior y regalarlo a todos. Y, eso significa también que debemos inmolarnos, debemos desaparecer a nosotras mismas y mostrar a Cristo…


Eso implica un gran espíritu de sacrificio….


un gran esfuerzo en nuestra autoeducación...
un amor desinteresado...
una profunda vida de oración.


¿cómo me sacrifico por los míos?
¿cómo me autoeduco en los puntos más débiles?
¿cómo amo?

¿cómo rezo?

Son muchas las preguntas que día a día debemos hacernos para alcanzar el maravilloso ideal de ser custodias vivas, pero, más que nada, debemos anclarnos en ti y en tu Santuario, porque finalmente no somos nosotras las que vamos a actuar, amar o rezar, sino que eres Tú quién nos usará como instrumentos sencillos para ésta gran misión.

MADRE…

AMA TU EN MI...
PIENSA TU EN MI...
REGALA A CRISTO A TRAVES DE MI...


CONTEMPLEMOS SILENCIOSAS NUESTRA CUSTODIA….


Ella se eleva hacia arriba, hacia el cielo, ella nos llama con su estructura erguida a mirar siempre hacia lo alto, a elevar lo cotidiano de nuestra vida…¿ cómo?, por una intensa vida de oración.

Fomentemos cada día un encuentro con el Señor, démosle espacio en medio de nuestra agitación, pero, en forma exclusiva…Miremos al Señor en nuestro Santuario interior, en nuestro Santuario hogar y preguntémosle:

¿ qué quieres de mí ahora?
¿ cómo puedo amarte más?
¿ en qué puedo hacer sacrificios concretos por tï?

CONTEMPLEMOS SILENCIOSAS NUESTRA CUSTODIA….

Su parte superior se compone de muchos rayos, círculos o aureolas, donde de alguna forma está presente la cruz…Rayos hacia el mundo y cruz, se pertenecen….

Nuestro apostolado significa tomar la cruz…nuestra entrega a los demás implica un desaparecer a nosotras mismas…

Si el grano de trigo no muere y se entierra, no dará fruto…

Fomentemos en nuestro corazón la conciencia de misión, ¡llevar a Cristo al mundo!, ¡marianizar nuestra Argentina!

CONTEMPLEMOS SILENCIOSAS NUESTRA CUSTODIA….

En su centro hay un pequeño expositor…es un cristal limpio, transparente que deja ver la Sagrada Hostia.

Como ese cristal debe se nuestro estilo de vida… ¿ que manchas tiene mi cristal?

Fomentemos el ser transparentes, veraces…que en nuestra vida no haya mentiras, falsas promesas, encubrimientos mal intencionados que a veces hacemos con nuestras palabras, no confundamos franqueza con faltas de amor o faltas a la verdad.

CONTEMPLEMOS SILENCIOSAS NUESTRA CUSTODIA….


Adentro del expositor de cristal hay una media luna de oro que sostiene la Sagrada Hostia…

Que nuestro corazón brille como el oro para llevar a Cristo en él.

Fomentemos la transparencia y el amor en nuestro santuario del corazón, limpiemos las asperezas de nuestro carácter, hagamos brillar la rutina diaria de nuestras relaciones familiares con un amor renovado en Cristo… no nos alejemos ni un minuto de nuestro Dios.

Es necesario que Cristo crezca y yo disminuya…

Es necesario que mi ser se haga una CUSTODIA VIVA como la que hemos contemplado hoy a semejanza de María y de nuestro padre y Fundador, para que Argentina y el mundo se eleven hacia el cielo… Así sea.

sábado, 4 de abril de 2009

CRUZ DE LA UNIDAD




SIGNIFICADO


La cruz es el gran símbolo de la Redención y el signo del cristiano. En muchos santuarios está la Cruz de la Unidad, Cruz que también se coloca en el santuario original los días sábados y en las fiestas mayores marianas y fiestas de Schoenstatt. Esta Cruz simboliza la íntima unidad de Cristo y María, del Hijo y su Madre. En la cruz, María está de pie junto a su Hijo y sostiene en sus manos un cáliz. Ambos se miran expresando así su íntima unidad en una misma y única ofrenda al Padre. Ella es la Compañera y Colaborada Permanente de Cristo en toda su obra redentora que culmina en la cruz. Ella también se entrega por entero a esa obra y recibe de su Hijo Crucificado la abundancia de su gracia de salvación. Desde lo alto de la cruz, Cristo la proclama como Madre nuestra.

La Cruz de la Unidad es símbolo de la Misión del 31 de Mayo, misión que nos llama a establecer vínculos de unidad, de amor verdadero, entre Dios y los hombres, entre el cielo y la tierra.

HISTORIA

La cruz, que habitualmente se colocaba desde los inicios del Santuario original, no fue elaborada por ninguna comunidad de la Familia de Schoenstatt. Con el correr del tiempo, en el santuario original, diversas cruces son colocadas sobre el Tabernáculo, de acuerdo a las fiestas litúrgicas que se celebran:

· La Cruz de la Inscriptio, nacida a raíz de la corriente de Inscriptio, surgida antes de Dachau, fue colocada por el padre fundador en el Santuario original el 18 de Octubre de 1947.

· La Cruz Oriental, colocada a partir del 5 de Junio de 1951, recuerda la misión de Schoenstatt para las Iglesias de los países de tradición oriental.

· La Cruz de José Engling, regalada el 31 de Mayo de 1956 por el grupo Maria Sieg. Hoy se encuentra en el santuario del Monte Sión.

· La Cruz de la Unidad, símbolo de la Misión del 31 de Mayo de 1949, proclamada por el P. Kentenich en Bellavista. Fue regalada por la Familia de Schoenstatt internacional en 1997, en el “Año de Cristo”, después de haber recorrido santuarios en los cinco continentes, recogiendo la vida que brota de ellos. Esta cruz se expone en el santuario original los días sábados y en las fiestas mayores marianas y de Schoenstatt.

lunes, 23 de marzo de 2009

ALIANZA DE AMOR CON MARÍA

http://www.circuloesceptico.org/Documentos/articulos/ciencia-frente-creencias-religiosas/img010_BodasCana.jpg

.. y estaba allí la Madre de Jesús... (Jn 2,1)

Casi como algo marginal se menciona la presencia de María en las bodas de Caná.
Ella se encuentra presente para sembrar la intimidad con Cristo en los corazones de los hombres.
Esto sucede en medio del acontecer normal de la situación, por medio de su apertura y de la sencilla indicación hacia su Hijo ... Haced lo que El os diga. (Jn 2,5).


Nuestra vida espiritual tiene sus raíces en la espiritualidad schoenstattiana y se nutre de la Alianza de Amor con María en el Santuario de Schoenstatt.

El 18 de Octubre de 1914, el P. Kentenich junto con algunos jóvenes estudiantes, sellaron una Alianza de Amor con la Santísima Virgen en el Santuario de Schoenstatt (Alemania).

Por medio de su oración, de sus trabajos y sacrificios, aquellos jóvenes querían mover a la Madre de Dios a colaborar con ellos desde el Santuario en la renovación del mundo mediante la formación de un "hombre nuevo" en una "nueva comunidad".

En Alianza de Amor con María podemos crecer en una profunda relación con Cristo que impregna nuestro día a día, determina nuestra vida espiritual en el seguimiento de Jesús y nos capacita para el apostolado en medio de un mundo secularizado.

La 'Cruz de la Unidad', simboliza nuestra vocación y nuestra misión mariana.
La Cruz muestra la unidad de Jesús y María, de Dios y del hombre y señala el papel de mediador que el hombre formado a imagen de María tiene en la obra de la salvación.
Como María y con María nos regalamos a Cristo, y en Él, a la Santísima Trinidad, para la salvación del hombre y la cristianización de nuestra cultura.

viernes, 13 de marzo de 2009

El ‘peregrino’ emprende un nuevo viaje, a Roma

El tribunal eclesiástico de la diócesis de Santa María concluyó el proceso de canonización de don Joao


Der “arme Pilger” Joao Pozzobon

BRASIL, Hna. M. Nilza. Ayer, 12 de marzo, de acuerdo al comunicado que con enorme alegría hizo llegar el P. Argemiro Ferracioli, postulador de la causa de canonización del siervo de Dios, el diácono João Luiz Pozzobon, el tribunal de la causa, de la diócesis de Santa María/RS, decidió que su proceso de canonización ya está concluido en la diócesis.

¡Ahora, intensifiquemos nuestros esfuerzos para que se produzca cuanto antes un milagro a través de su intercesión! Una vez más resuena en nuestros oídos el imperativo: ¡Canonícenlo ustedes!

martes, 10 de marzo de 2009

LA IMPORTANCIA DE FORMAR UN GRUPO DE RAMA EN SCHOENSTATT








GRUPOS DE VIDA
(Publicado en la revista DEL PADRE, de Guayaquil)


“Anhelos de Luz, Portadoras de vida” Así se llamaba mi grupo de vida de la Juventud Femenina de Schoenstatt, y teniendo en cuenta que mis hermanas de grupo tienen en promedio cuatro hijos cada una, solemos decir en son de broma que la Mater se tomó en serio la segunda parte del nombre. Después de 15 años nos juntamos cada vez que podemos a un café o a conversar. Algunas siguen en Schoenstatt, ya sea en la Rama de Madres o Familiar (o ambas), pero hay un vínculo especial, que nos hace diferenciarnos de otras amigas y que a la distancia, nos mantiene unidas. La experiencia de un grupo de Schoenstatt marca.


¿Por qué grupos de vida en Schoenstatt?


El Padre Kentenich formó a Schoenstatt como una Iglesia en pequeño, y la Iglesia es comunidad. La fe no se vive individualmente sino como parte de una comunidad. Schoenstatt está –como la Iglesia- modelado en la Familia, que generalmente es un grupo de personas que comparten vivencias, amor, metas, un lugar común. El Padre Kentenich definía la vivencia de familia como un “estar el uno en el otro, en el corazón del otro”.

Por ello en Schoenstatt las comunidades se dividen en grupos pequeños para su formación, crecimiento y aspiración. A los Institutos y Federaciones se ingresa como un “curso”, que comparte un ideal, y en la Liga se forman grupos, que generalmente buscan un nombre que los identifique y distinga. Cabe aclarar, que al ser la Liga más amplia también pueden formar parte de ella miembros que no participan de un grupo, sino que asisten a actividades comunes, el Fundador quería a Schoenstatt amplio y que todos encuentren un lugar en esta Familia.

En el “Manual del Dirigente” del Padre Rafael Fernandez, encontramos un claro esbozo de lo que es un grupo de Schoenstatt, y también de lo que no es:

“El grupo schoenstattiano no es simplemente un grupo de “buenos amigos”, ni un círculo de intelectuales que se dedican a elucubraciones ideológicas. Tampoco es un mero equipo de trabajo, o un club de autosantificación”. Queremos que nuestros grupos conozcan un profundo cultivo de la amistad, un serio estudio, un activo trabajo y seria autoformación. Pero todo esto constituye una unidad orgánica. Nuestros grupos están llamados a ser una comunidad de gracia, de vida e ideales que actúen en su ambiente como levadura. En el grupo schoenstattiano distinguimos cinco dimensiones fundamentales. El grupo es una comunidad fraterna, una comunidad de Alianza, una comunidad de ideales, una comunidad de formación y una comunidad de acción apostólica.”


El grupo: un camino de aprendizaje


El pertenecer a un grupo puede ser una hermosa experiencia, también un desafío, pero siempre es una experiencia de aprendizaje. Es una gran oportunidad para aprender a respetar, a tolerar, a sobrellevar, a salir de uno mismo para regalar lo propio a los demás. El grupo es un lugar para compartir los ideales, el amor que se va descubriendo por Dios y por la Mater, encuentros donde se gestan aspiraciones, ideas, iniciativas. Donde se da y se recibe apoyo, interés de corazón. A veces los grupos no resultan y a menudo se ‘reciclan’, pero son caminos de conducción de Dios.

Pero no nos engañemos, tengámoslo muy claro. Schoenstatt no es simplemente un Movimiento donde se recibe formación ‘por que sí’. El regalo de poder experimentar y compartir en un grupo es un compromiso. Dejemos que el Padre Kentenich nos lo diga con sus propias palabras:

“¿Hemos mantenido la conciencia de que cultivamos una élite porque así queremos luego captar a las masas? He aquí nuestro ideal: élite a causa de la masa; educar una élite para luego poder captar y hacer fermentar a fondo la masa.”
(Pedagogía para Educadores Católicos, 1950)

Como schoenstattianos tenemos una misión para la Iglesia. Se concreta no sólo con la santidad de la vida diaria y familiar, sino también regalando nuestras fuerzas al apostolado, especialmente en nuestras parroquias. Nunca podremos decir que estamos totalmente formados, la vida es un constante aprendizaje, y nunca se aprende tanto como cuando damos de nosotros a los demás. Si cuando asumamos más tareas dentro del Movimiento y en la Iglesia, nuestras reuniones de grupo son cada vez menos frecuentes, no pensemos que estamos siendo menos schoenstattianos. En todo caso el grupo será siempre el lugar a donde volver a tomar fuerzas para seguir adelante.